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 Por: Mailenys Oliva Ferrales

Granma.–Era domingo 22 de noviembre de 1959 y, ante aquel «aguacero descomunal» de gente llegada de todas partes en camiones, carretas, a caballo…, nadie podría precisar entonces cuántas manos se juntaron en El Caney de las Mercedes (actual territorio del municipio de Bartolomé Masó) para ayudar a construir la naciente Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, primera gran obra educacional de la Revolución.

Desde la cama de un camión, el Che explicaría a las miles de personas presentes la importancia de aquella labor, que se convertiría en «un símbolo permanente de la alianza obrero-campesina donde se asienta nuestro poder revolucionario», y en un instrumento transformador de conciencias.

Se trataba del primer trabajo voluntario masivo que, bajo el liderazgo del Guerrillero Heroico, juntó a constructores, campesinos, obreros del calzado de Manzanillo, y a trabajadores de otras organizaciones para edificar un centro educativo en el que estudiarían 20 000 niños de la Sierra Maestra.

Desde ese día, el Che encabezaría las movilizaciones, en cada jornada dominical, hacia la caña, la recolección de café, la construcción y otras faenas, que se extenderían a todo el país como principio de la abnegación laboral de los cubanos.

A 62 años de aquel suceso memorable para la historia nacional, y con el compromiso de mantener vigente ese legado enaltecedor, jóvenes granmenses protagonizaron este domingo una jornada productiva en áreas cañeras, cafetaleras y de cultivos varios.

De igual modo, la Central de Trabajadores de Cuba lideró una movilización en diferentes frentes productivos del municipio montañoso de Bartolomé Masó, en la higienización de comunidades y en el reacondicionamiento de centros escolares.

Tomado de Granma

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