Yo he visto amigos músicos hacer papelazos junto a artistas que se han labrado un nombre gracias a la censura. Yo he visto amigos tocar mal ecualizados a pesar de saberlo y burlarse del público que les aplaude. Yo he visto amigos músicos más desafinados que un violinista amateur. Yo he visto amigos artistas que no tienen ninguna obra importante, además de la «crítica», por supuesto. Yo he visto molinos sentirse gigantes. Yo en ocasiones he sido uno de ellos. Yo he visto artistas imperfectos, como solo debemos ser los artistas, poniendo parches en sus manos. ¿Y ahora vienen con ese sesgo político camuflado a dar clases de magnificencia? Perdón pido desde ya a los sinceros de alma, a los que reparan corazones rotos. Este escrito no va para ustedes. Los que se mantienen reparando y construyendo siempre son las dianas directas de tanto crítico de grada.

No me malentiendan. Conozco la necesidad de no satanizar la crítica, de estar en movimiento constante hacia adelante y a la vez hacia adentro. Mi crítica no piensa anular la de ustedes pero busca desesperadamente salir de ese pozo hondo a donde algunos han saltado casi por imitación. 

La canción «Patria o muerte por la vida» fusiona algunos elementos musicales que en mi opinión pueden dificultar el entendimiento pleno de la misma pero no es una mala canción. El eclecticismo de lo cubano, lo electrónico, la canción política, el rap, la conga con su toque de guaguancó, la improvisación, las voces, los cambios de tiempo, son una explosión de medios expresivos fuertes y juntos crean una atmósfera de carácter supremo y retador que suele molestar. No me voy a detener en los tecnicismos musicales porque a algunos eso no les importa a la hora de atacarla, como tampoco les importó con el temita  de Miami a la hora de exaltarlo.

Hablemos de la letra que es lo que en el fondo jode más. Cuando se dice «Patria o Muerte», cuando se grita desde el alma, hay que decirlo sin miedo. «La  muerte es una yegua blanca y cerrera, que no le importa la grandeza de caballos, porque ella escoge quien la monta y quien la preña». Así sin miedo a morir es que se puede ser patriota.

No voy a caer en si una frase es mejor que otra porque me aburro hablando de conjunciones que a la larga llevan al mismo significado: «Morir por la patria es vivir». El problema no es la frase, el problema es la hipocresía de quienes cantan. No se puede hablar de patria cuando se pide una intervención extranjera, cuando eres cómplice de la injusticia. Y no se puede ser tan apátrida de quedarse callado cuando te atacan tu historia y queman la imagen de Martí y ahora ser los más críticos musicales. ¿Con «Patria y Vida» no les dio ganas de vomitar ni dolor en los oídos? ¿No escucharon que musicalmente es la misma pista de la zona de siempre, con un cantante que no canta, dos raperos que no rapean, y un «David» mulato que fue más modelo que otra cosa? «Patria y Vida» es una mercancía fácil para vender donde más puede vender. Reguetón anticomunista en Miami, eso fue…

Es penoso que siendo mis amigos tan pequeñitos, al igual que yo, aclaro, tengan la osadía de hablarle de calidad musical al hombre que ha escrito canciones como «Se fue», «Candil de nieve», «Regrésamelo todo», «Cabalgando con Fidel». Todo buen compositor tiene obras buenas y obras malas pero ni en las peores, el team Miami tiene nada que enseñarle a Raúl.

Esto, repito, en el fondo no tiene mucho que ver con la música. No es guerra de notas, es guerra de ideologías. 

A la vez mis amigos son fieles defensores de las luchas feministas -¡claro! si son para enfrentar al gobierno- pero se han quedado callados, cual cómplices sin causa, ante los ataques, burlas personales, amenazas, y ofensas que han recibido mujeres cubanas, solo por ser revolucionarias. No sé que es peor si los cómplices a conveniencia o los protagonistas que llenos de machismo y «valentía» a distancia han dejado las bilis que se van pudriendo de tanto odio acumulado en estas jóvenes . De nuevo el discurso los sepulta y ni siquiera vale la pena. Eso sí es morirse en vida. 

«Necesitas una fuga hacia un mundo verdadero de locura… 
Enciéndete clavel, cuando amanecer veas la razón.
De lo que se te dio, luego no alcanzó más tu corazón.
No pienso que sufrir, es aquella opción
que nos dio algún dios para salvarnos.
No apagues el candil
o la nieve te hunde en el centro del dolor».

Tomado del Facebook de Arianna Alvarez Avalo

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