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La Administración Trump se empeña en seguir aplicando sanciones económicas contra Venezuela y se recrudece el bloqueo genocida que ese país practica contra Cuba, pero esta pequeña isla continúa resistiendo tales agresiones y practicando sus principios de sistema social socialista, más humano y más justo.

Es evidente que cuando un pueblo hermano es amenazado, Cuba siempre está a su lado brindándole su apoyo incondicional. Las enseñanzas de Fidel han desarrollado exponencialmente la solidaridad.

Sin embargo, es cuestionada de manera engañosa por el imperio vecino del norte, que ahora también intenta desacreditar ese principio sublime de la solidaridad cubana con los más necesitados en el mundo.

¿Ha sido Cuba un peligro para las sucesivas administraciones norteamericanas?

Obviamente no lo es. Solo quieren arrebatar la imagen cubana que brilla por su accionar humanista por el mundo. Intentan aislarnos y que perdamos el apoyo de otros países hermanos.

Por esa razón, continúan inventando maneras de desacreditar a nuestro país y esta vez han arremetido contra las misiones médicas cubanas en el exterior. Acusan al Estado cubano de traficar con los colaboradores de la salud cubana, al catalogarnos como ‘esclavos’ del gobierno revolucionario.

Tengo el orgullo y la satisfacción de ser médico cubana internacionalista y en múltiples ocasiones me he referido en artículos a este tema.

Lo hago porque tengo fe absoluta en la gran obra humana que escribimos los colaboradores cubanos por el mundo. Porque esta revolución “de los humildes y para los humildes” me dio la oportunidad de estudiar medicina de manera gratuita y con una formación reconocida mundialmente por la calidad de los egresados de las universidades médicas cubanas.

Si así no fuera, los Estados Unidos no permitieran la colaboración entre científicos cubanos y norteamericanos para la búsqueda de la cura contra el cáncer a partir de un medicamento cubano.

Como se puede ver es algo contradictorio que nos acusen de ser simples ‘esclavos’ que trabajamos para el gobierno.

Nuestra instrucción y educación es elevada y se sustenta en una conciencia revolucionaria que nos permite entender el alcance de nuestras acciones y que somos respetados como dignos trabajadores de la salud.

Nuestro gobierno, por encima de cualquier compromiso de cubrir las necesidades de colaboradores en el exterior, nos solicita nuestros servicios de manera voluntaria. En este acuerdo median normativas legales que nos protegen y nos hacen reconocer que podemos cumplir esta tarea donde sea necesario.

Somos reconocidos como profesionales que brindamos un servicio y recibimos nuestro salario en Cuba para garantizar la solvencia de nuestras familias. Aportamos, contrato por medio, una parte de lo que generamos para satisfacer las necesidades cada vez más crecientes de la población cubana.

Pero esto no lo dicen los mal llamados disidentes en sus blogs contrarreolucionarios. Tampoco lo dicen los medios de comunicación anticubanos como Cibercuba o El Nuevo Herald. Mucho menos los financiados desde afuera[1] que actúan dentro de Cuba como títeres de sus patrocinadores que les pagan por traicionar a la Patria.

Por ello sigo levantando mi voz y haciendo el juramento de todo profesional cubano que ha tenido la memorable experiencia de haber cumplido una misión internacionalista: hacer por Cuba y por los más necesitados de la tierra, la tarea que me sea asignada en cualquier parte del mundo.

Me enriquezco con la sonrisa de una madre al ver que su hijo cura de una enfermedad, al ver a un poblado de indígenas adorando al médico cubano como un Dios que vino del cielo a darles salud, conocimientos y larga vida; que se sienta en su mesa, come de su plato y baila al son de una música a veces desconocida por nosotros pero armoniosamente mezclada con amor y cariño recíproco.

No importan las ofensas, las mentiras, las amenazas que nos lanza el imperialismo deshumanizado que es capaz de fabricar guerras y masacrar pueblos enteros para apoderarse de sus recursos naturales y materiales.

La medicina cubana seguirá practicando el internacionalismo y cuidando de la salud del pueblo cubano. Seguirá siendo un sistema de salud de alcance internacional muy bien organizado, que brinda servicios médicos integrales que sirven de referencia para el mundo entero. Un modelo a seguir para educar a la población, prevenir enfermedades y contribuir a mejorar la calidad de vida de los seres humanos.

Eso somos los médicos cubanos, consagrados a su deber humanista. Seguidores de los Consejos de Esculapio, del Juramento Hipocrático. Servimos a la salud y a la vida de todos los seres humanos que nos necesiten.

Seguimos el legado de nuestro líder histórico Fidel Castro Ruz, que en una ocasión aseveró que Cuba sería (y es ya) “una potencia médica mundial”.

1 Incluidos los 20 millones de dólares aprobados por el gobierno norteamericano para subvertir a la sociedad cubana en el año actual

1 Comentario

  1. El gobierno de Donald Trump y ninguno de sus lacayos conocen el honor y mucho menos el orgullo de sentirse Cubanos de haber nacido en una tierra como está ,es bochornoso su desconocimiento acerca de la historia cubana,, q desconozcan nuestro ejemplo de resistencia si algún día solo nos quedaramos, por sus mentiras somos capaces de continuar con nuestra moral en alto, nuestro altruismo y dignidad,¡Viva Cuba!

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