Imagen tomada de Cuba Periodistas, Edición por Razones de Cuba
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Por Dimarys Águila

Recuerdo que el primer libro que recibí en mis manos fue la Edad de Oro de José Martí, fue un regalo de mi madre, comenzaba a aprender a leer, pero mucho antes recitaba de memoria Los Zapaticos de Rosa y algún que otro verso sencillo. Crecí leyendo a Martí y dramatizando en la escuela en matutinos sus versos y formando parte de la Organización de Pioneros José Martí, siendo esta la primera puerta de entrada a la formación y educación de un niño.

De Martí recibí y aprendí primero que todo, a amar a la patria de esa manera como sólo él la describe: » Los hombres son productos expresiones, reflejos. Viven, en lo que coinciden con su época o en lo que se diferencian marcadamente de ellas; lo que flota, les empuja y pervade; no es aire sólo lo que les pesa sobre los hombros, sino pensamiento; esas son las grandes bodas del hombre; sus bodas con la patria».

Así que muy niña me casé con mi patria, y le juré amor y fidelidad hasta que la muerte nos separe.De Martí aprendí , que sólo existen dos razas»(…) parecidas a los insectos la una, la de los egoístas, resplandeciente, como si en sí llevará luz la otra, la de los generosos», pero también aprendí a respetar: » Bien yo respeto/A mi modo brutal, un modo manso/Para los infelices e implacables /Con los que el hambre y el dolor desdeñan,/Y el sublime trabajo, yo respeto/La arruga, el cayo, la joroba, la tosca/Y flaca palidez de los que sufren./Respeto a la infeliz mujer de Italia,/Pura como su cielo, que en la esquina/De la casa sin sol donde devoro/Mis ansias de belleza, vende humilde /Piñas dulces o pálidas manzanas./Respeto al buen francés, bravo, robusto,/Rojo como su vino, que con luces/De bandera en los ojos, pasa en busca /De pan y gloria al Istmo donde muere.De Martí aprendí a ser independentista, porque que es la independencia sino la lucha constante por proteger lo que nos fue dado hace 62 años. De él también aprendí a ser antiimperialista, y eso hoy es, lo que nos urge: » Esa es nuestra prisa. En política, hay que prever.

El genio está en prever». » Tener las Antillas seguras para nuestra América, cuando los Estados Unidos por salvarse de sus peligros internos, de la pobreza que le crece por su mala economía, por haber levantado el país ficticiamente y a crédito sobre la esperanza de ventas caras de artículos malos a los países débiles de América,.de las masas iracundas y desocupadas que irrita allí la soberbia de los dueños, echen sobre lo más cercano, con pretexto de traernos a mejor civilización, las turbas de desocupados y logreros que en casa no pueden satisfacer».

De él aprendí a amar a mi madre, honrar a mi padre, entregarme a mis hijos, a ser mejor hermana, a sentirme orgullosa de mis raíces de mi historia de mi Cuba toda, desde la península de Guanahacabibes hasta la punta de Maisi, de amar la lectura, de ser poeta, revolucionaria pero sobre todo patriota y digna.

Quien no conozca este Martí quien no lleve en su sangre una gota de su ideario, el rayo de sol que despidió su cuerpo, la huella forjada al bronce de nuestra isla, al verde resplandor de nuestros campo, a la savia de una Palma o a la blancura y perfume de la mariposa nuestra flor nacional, fiel testigo en nuestros floridos amaneceres que cada día crecen como la raíz de un roble bien adentro, quien no conozca este Martí, no es cubano. Nuestro José Martí el de Cuba y para América.

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