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El enfrentamiento a escala mundial contra  la epidemia generalizada del  coronavirus es en la actualidad centro de la preocupación de la especie humana, todos los afectados de una forma u otra luchan por encontrar soluciones y medicamentos para tratar de resolver la no propagación dentro de sus territorios por la crisis planteada.

En Cuba, “régimen burocrático” según la gran prensa, el gobierno revolucionario tomó desde horas tempranas importantes medidas para evitar que la población fuera golpeada múltiplemente, lo cual ha limitado positivamente su expansión y todos los casos detectados han provenido del exterior o de  familiares de éstos.

Contrariamente a lo sucedido en la Isla, según publicó el diario The New York Times en artículo de los periodistas Sher Fink y Mike Baker, por problemas de reglamentaciones burocráticas no se tomaron medidas a tiempo para la detección del virus a pesar de haberse descubierto la presencia de la enfermedad por el laboratorio nombrado Seattle Flu Study, de la universidad de Washington, el cual es patrocinado por los esposos Bill y Melinda Gates.

La doctora Helen Y. Chu llevaba la investigación sobre la influenza en su región y había creado una forma de detección de la enfermedad que logró identificar el coronavirus dentro de los pacientes analizados, lo cual la llevó a tratar de inmediato que las autoridades federales incluyeran el método de pesquisa en sus análisis para enfrentar la posible epidemia.

Esto no fue aceptado con la respuesta de que su laboratorio era de investigación y no era clínico, según la FDA- organización de Administración de Alimentos y Medicamentos por sus siglas en inglés. Esto sucedió en el mes de enero cuando aún no se había presentado el problema como crisis del país.

Después de varias gestiones en ese sentido y apoyada por el Dr. Scott Lindquist, que es epidemiólogo especialista de investigaciones no clásicas en esa área, todavía en el mes de marzo fue rechazada la propuesta y a la larga tuvieron que autorizarla por la crisis existente ya dentro de las fronteras estadounidenses y ahora se aplica por varias instituciones.

A pesar de la prohibición, los investigadores de Seattle Flu Study continuaron aplicando sus métodos para detectar el virus hasta que recientemente fue lograda su aceptación.

Resulta que en un país líder del capitalismo internacional como los Estados Unidos de América, una norma dictada por el denominado Medicare impida la aplicación de soluciones a problemas que afectan a toda la población del país y eso generó que el New York Times sentenciara, en la presentación del artículo:

‘’El gobierno federal perdió varias oportunidades de garantizar pruebas generalizadas durante los primeros días del brote, cuando contener el virus habría sido más sencillo’’.

Así ha pasado en el país que vende la imagen del desarrollo y la democracia y culpa al socialismo de burocrático. “Las demoras persistentes han hecho que sea casi imposible que los funcionarios tengan un panorama fidedigno de la verdadera escala del brote”

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