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Por: Juana Carrasco Martìn, Loraine Bosch Taquechel

Reforzada con la reincorporación de Bolivia y apremiada por el azote de la Covid-19 y sus daños a los países latinoamericanos y caribeños, la XVIII Cumbre del ALBA-TCP celebró el aniversario 16 del mecanismo con osadas iniciativas encaminadas a hacer más eficaz el enfrentamiento a la pandemia y apoyar las economías, mediante la solidaridad y la cooperación entre los Estados miembros.

El encuentro aprobó su Declaración Final en la que anunciaron el Plan de Trabajo pospandemia 2021, entre otros puntos de acuerdos multisectoriales del bloque integracionista regional latinoamericano-caribeño y que fue leída por el diplomático boliviano Sacha Llorenti, elegido como nuevo secretario general del Alba-TCP, en sustitución de David Choquehuanca, quien ahora es el vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia.

Entre los proyectos más ambiciosos propuestos durante los debates se anota la conformación de un banco de vacunas con vista a su suministro a los países del conglomerado, para lo cual se contará con la labor, fundamentalmente, de Venezuela y de Cuba, país que informará la marcha de los ensayos clínicos de sus candidatos vacunales y estudiará las capacidades de producción para ir satisfaciendo las necesidades de todos los países, dijo el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez luego de que su colega Maduro pidiera su opinión al respecto.

Se suma el propósito de reforzar los trabajos de cooperación de Petrocaribe y el impulso al ALBA comunicacional.

La cita transcurrió de modo virtual debido a los rigores que impone la extensión del Sars-CoV-2 y fue moderada por Maduro, quien otorgó la palabra y comentó las intervenciones de sus colegas de Cuba, Miguel Díaz-Canel; Luis Arce, de Bolivia, y Daniel Ortega, de Nicaragua, a quienes siguieron en el uso de la palabra los primeros ministros de Dominica, Rossevelt Skerrit; de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, y Gaston Brown, de Antigua y Barbuda, así como los cancilleres de Granada, Oliver Joseph, y de Bolivia, Rogelio Mayta.

Al abrir la reunión, Maduro había adelantado que las respectivas cancillerías habían trabajado iniciativas para «asumir con dinamismo el año 2021», y que el punto de mira estaría enfocado en «la vacunación de nuestros pueblos», los tratamientos y, en general, el control de la pandemia, en cooperación con el resto de la región latinoamericana y caribeña.

El segundo reto, dijo, es la recuperación económica, un desafío siempre presente luego de que nuestras economías han sufrido devastadores golpes propinados por las sanciones económicas del imperialismo; Bolivia, también lacerada en su economía por el golpe de Estado y, en general, los problemas económicos sufridos, debido a la pandemia, en el mundo.

La recuperación económica conlleva un esfuerzo compartido, puntualizó el presidente bolivariano, quien explicó que en la búsqueda de la reactivación económica regional se ubica la propuesta de reactivar el Consejo Económico del ALBA; la reactivación del sucre (la moneda única regional), de las criptomonedas, así como el fortalecimiento del Banco del ALBA que, señaló, ha jugado un rol importante de ayuda y asistencia para financiar proyectos de ALBA y de Petrocaribe.

Maduro destacó la importancia de consolidar los modelos políticos democrático-populares y, en ese contexto, felicitó al pueblo boliviano por lo que llamó su victoria inmensa y también envió felicitaciones a todas las naciones donde ha habido elecciones y consideró un logro la recuperación de la Asamblea Nacional de su país, hasta ahora en manos de una derecha entreguista.

Precisamente a la trascendencia de ambos eventos electorales dedicó sus análisis, a su turno, Daniel Ortega, quien consideró que esos dos triunfos consecutivos le dan una gran victoria a Latinoamérica y nos dice que la fortaleza de los pueblos es mucho más potente por su resistencia, como pueblos agredidos a lo largo de su historia.

Entonces, estimó, estas victorias tienen que llevar a los gobernantes estadounidenses y europeos a entender que nunca han logrado doblegar a pueblo alguno.

Ortega también apuntó que el punto de partida de lo que llamó «esta nueva etapa» estuvo en la victoria revolucionaria de Cuba liderada por Fidel, y ahora conducida por Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Momentos antes, el presidente cubano se había referido a esa vocación al afirmar que en medio de la compleja situación internacional provocada por la Covid-19, el recrudecimiento del bloqueo y de las presiones de Estados Unidos, la Isla demostró una vez más que el internacionalismo y la colaboración resultan el remedio más efectivo para enfrentar la pandemia y reiteró la disposición cubana a continuar ampliando la colaboración en el área de la salud.

En su primera alocución ante el plenario del ALBA-TCP, el presidente boliviano, Luis Arce, reafirmó el compromiso de su país con los principios de cooperación, respeto mutuo y a la soberanía y la identidad cultural que preconiza el ALBA-TCP, en armonía con la naturaleza.

Esos principios, dijo, posicionan al bloque como un instrumento fundamental para los movimientos revolucionarios y progresistas del mundo.

Durante las intervenciones también se reconoció el triunfo electoral de Ralph Gonsalves, al frente del Partido Laborista Unitario, en San Vicente y las Granadinas.

Una idea de Fidel y Chávez

La recordación a Fidel y a Chávez, como fundadores de este mecanismo integracionista, fue recurrente en las intervenciones.

Así fue evocado por el primer ministro de Dominica, Rossevelt Skerrit, quien anotó que Cuba y Venezuela guiaron el camino de este importante instrumento de cooperación que ha contribuido a la vida de millones de personas en América Latina y el Caribe a través del Banco del ALBA.

Skerrit se refirió a beneficios concretos que el conglomerado ha propiciado a su país, tales como su contribución a financiar un programa en materia de viviendas y la construcción de muros de contención en varias zonas costeras, para proteger a miles de ciudadanos que sufren las consecuencias del aumento del nivel del mar, como resultado del cambio climático.

También Ralph Gonsalves, destacó la vigencia que tienen las razones auspiciadoras del surgimiento del mecanismo que, señaló, no estaba destinado a sustituir, sino a complementar otros esfuerzos hacia la integración, como la Caricom, la Asociación del Estados del Caribe, el Mercosur, la Unasur y el resto, incluida la Celac.

Pero, apuntó, el ALBA es la vanguardia política. Hugo Chávez lo dijo repetidamente: es como la punta de lanza para defender nuestra soberanía e independencia y luchar contra el colonialismo y el neocolonialismo.

Más adelante, su colega de Antigua y Barbuda, Gaston Brown, llamó a seguir promoviendo una estrategia común para el desarrollo económico, mediante la reactivación del Consejo Económico. También exhortó a procurar alivio para los Estados víctimas de desastres naturales.

También se pronunció por un tratado regional sobre inversiones del ALBA-TCP y un organismo que regule las tarifas, así como aspectos técnicos para perfeccionar el comercio.

Por su lado, Oliver Joseph, canciller de Granada, consideró que la fundación del ALBA puso de relieve la viabilidad de políticas alternativas, reconoció los beneficios que ha traído a su país especialmente en materia de salud y educación con las operaciones oftalmológicas y el programa Yo sí puedo.

Asimismo, el canciller de Bolivia, Rogelio Mayta, se refirió a los logros propiciados por la cooperación y solidaridad del bloque en estos 16 años. EL ALBA-TCP no es demagogia; es hechos concretos, y vale la pena recordarlos, aseveró.

Antes de dar la palabra para que se leyera la Declaración final del evento, Maduro informó que Bolivia se propuso para asumir el Consejo Social del Alba-TCP, con lo cual Venezuela estaba totalmente de acuerdo y consideró que debían pronunciarse los otros gobiernos para que quedara recogido en el documento del encuentro.

Tomado de Juventud Rebelde

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