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Tras los cuestionados resultados de las recientes elecciones presidenciales de EE.UU., el candidato republicado, Donald Trump, se rehúsa a admitir la derrota frente al demócrata Joe Biden. El actual mandatario asegura que hubo fraude electoral e interpuso las respectivas denuncias para el recuento de votos en algunos estados.

A pesar de la insistencia del presidente norteamericano sobre las irregularidades en los comicios, este jueves las agencias electorales y casi una docena de funcionarios aseguraron que no se halló evidencia de votos perdidos o modificados en los comicios.

Según los expertos, es poco probable que las alegaciones de Trump den un giro a los resultados preliminares, cuya versión final se dará a conocer el 14 de diciembre, cuando el Colegio Electoral se reúna para oficializar el resultado.

«Si el país continúa respetando el Estado de derecho, no veo un camino constitucional plausible para que Trump permanezca como presidente, a menos que haya nuevas pruebas de una falla masiva del sistema electoral en varios estados», aseguró Richard Hasen, profesor de derecho de la Universidad de California a The Guardian.

El experto considera que si eso llega a suceder, «sería una toma de poder descarada y antidemocrática tratar de usar las legislaturas estatales para eludir la elección de los votantes, y no espero que suceda».

Por otra parte, el profesor de derecho en la Universidad de Nueva York, Richard Pildes, comentó al medio británico que «la ironía, o la tragedia, es que logramos llevar a cabo una elección extremadamente fluida, con una participación récord, en circunstancias excepcionalmente difíciles y, sin embargo, una parte significativa de los partidarios del presidente ahora está convencida de que el proceso fue defectuoso».

«Las diferencias son demasiado grandes» 

La postura de Trump ha aumentado las preocupaciones de que el voto popular no se refleje en el veredicto del Colegio Electoral, tomando en cuenta algunas consideraciones de las legislaturas estatales.

Aunque el politólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison, Barry Burden, dijo a AFP que ese escenario «es extremadamente improbable», considera «preocupante que se esté discutiendo».

En este sentido, el especialista en elecciones John Fortier afirmó a la agencia de prensa que «probablemente en los próximos días, con el avance del conteo y quizás el rechazo de ciertos recursos legales, veremos que las diferencias [de votos] son demasiado grandes como para esperar una reversión mediante acciones legales».

Por ahora, se prevé que Biden obtenga más de los 270 votos necesarios para alcanzar la victoria, donde los estados de Míchigan, Nevada, Wisconsin, Pensilvania y Arizona han jugado un papel clave. Sin embargo, la campaña de Trump estaría tratando de impedir que en al menos Pensilvania y Míchigan, los funcionarios certifiquen los resultados.

Tendencia de Trump sobre fraude electoral

La tendencia de Donald Trump para argumentar que hubo fraude en procesos electorales de EE.UU. no es nueva. Incluso, sus tuits al respecto ya empezaron en 2012 contra Barack Obama, cuando calificó los comicios de una «farsa

Posteriormente, lanzó acusaciones similares contra el entonces senador Ted Cruz en las elecciones de 2016. «Ted Cruz no ganó Iowa, la robó», publicó el mandatario

Ese año también atacó a la candidata demócrata Hillary Clinton, afirmando que «las elecciones están siendo absolutamente amañadas», tuiteó el mandatario. No obstante, ni en 2012 ni en 2016, las autoridades lograron obtener evidencia sobre alguna irregularidad que podría afectar los resultados finales.

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