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No hay país en la historia mundial en que el racismo haya tenido un papel tan importante y durante tanto tiempo como en los Estados Unidos  (EE.UU.).

Por 250 años la violencia racista ha acompañado a esta sociedad en su interior y se ha proyectado, hoy fronteras afueras, por la irracionalidad de este Trump.

Los negros en EE.UU. tienen el recuerdo de la esclavitud, la segregación, los linchamientos, las humillaciones no solo como recuerdos sino como una presencia viva, generación tras generación.

Todo comenzó alrededor de 1619 cuando la Reina de Inglaterra viendo lo fructífero de la colonización permitió la trata de esclavos, que por cierto en esa época ellos dominaban, dado el poderío naval que habían alcanzado. En 1690 los negros esclavos equivalían al 8% de la población y avanzado 1700 llegaron a significar el 21%.

Las colonias del Sur llegaron a alcanzar cuatro millones de esclavos dedicados a la producción de algodón, incorporando poco a poco el arroz, el café y el tabaco, cosa esta que estableció el apoyo a la esclavitud que generaría las futuras contiendas.

A medida que se abría la brecha entre blancos ricos y pobres se incrementaba el miedo de que su unión con los negros e inclusive con los indios, pusieran en peligro la dominación política que ya ostentaban.

Así se fomentó la repugnancia racial, el racismo, como arma para separar a los blancos pobres de los esclavos negros peligrosos e inclusive los indios, que aún eran significativos.

En esta atmosfera social e intereses políticos de grupos dominantes después de la Independencia, en 1776 se desarrolló algo similar en los Siglos XVIII y XIX apoyados por leyes, tribunales, las fuerzas armadas y el prejuicio racial de los líderes. ¿No les parece Trump un heredero perfecto?

Trump invocó la Ley Federal de Insurrección de 1807 que le permite desplegar tropas dentro del territorio de EE.UU., para reprimir desorden civil. Advirtió que utilizaría las fuerzas armadas para reducir las protestas contra el racismo, y trasladó 1600 soldados a Washington.

Por cierto protestas que ya estaban en 40 ciudades y en no menos numerosos países supuestamente aliados a ellos.

Otro hito significativo del fenómeno de los partidos gobernantes norteamericanos, se enmarca en la llamada Guerra de Secesión o Civil (1861- 1865) en los EE.UU., porque la vergüenza de la esclavitud no solo era del Sur pues toda la Nación era su cómplice. El racismo estaba tan arraigado en el norte como la esclavitud en el Sur.

Cuando las necesidades políticas y económicas de la élite empresarial del norte, ante el establecimiento de las técnicas modernas de producción, determinaron que era más barato un “negro libre salarial” que un “negro esclavo”, las combinaron y la ambición del nuevo partido Republicano, a la sazón representado por el recién elegido presidente Abraham Lincoln y apoyados por un creciente sector de americanos: “los nuevos ricos blancos de clase media”, que presionaban por la abolición. ¿No son los famosos WASP (blancos, anglosajones y protestantes) que apoyan a Trump y su actual racismo?

Y comenzó la dichosa Guerra de Secesión que no era otra cosa que de intereses de los nuevos Republicanos contra los conservadores Demócratas de entonces. ¿Y ahora?

En el ejército del Norte o la Unión se alistaron unos 200 mil negros  libres de los que murieron 83 mil. Esto se repetiría en las guerras del Siglo XX como la de Viet Nam donde la mayoría de las bajas norteamericanas eran negros o latinos.

Y ahora resulta que en pleno Siglo XXI en la “guerra” contra la Pandemia de Coronavirus los negros y los latinos son las mayores víctimas entre los más de cien mil fallecidos. ¡Qué casualidad!

En 1875 la Ley de Derechos Civiles, ilegalizó la exclusión de los negros de los hoteles, teatros, ferrocarriles y otros servicios públicos pero no se cumplía y fue derogada en 1883.  En 1876 hubo negros elegidos en el Congreso, 2 Senadores y 20 Congresistas, pero en 1901 el último negro salió del Congreso.

Es de señalar que cuando acabó la Guerra de Secesión, 19 de los 24  estados norteños denegaron el voto a los negros y en 1900 todos los Estados sureños habían incluido en sus nuevas Constituciones y Estatutos la eliminación legal de los derechos del negro. Desde las décadas de 1870-1880 la violencia aumentaba con la organización de KKK. (KU KUX KLAN)

En pleno Siglo XX las condiciones de vida y falta de trabajo de la mayoría de los inmigrantes, los ponía en situaciones parecidas a la de los negros, los blancos pobres y las mujeres, lo cual provocó no pocas revueltas que fueron sofocadas por las fuerzas armadas.

La lucha arreció en los primeros años de la década de 1960. Famoso el hecho de la mujer negra que entró en una cafetería de los Woolworth (los ten cents de Cuba) y exigió que se le sirviera, sentando un precedente que se reprodujo aumentando los conflictos, o entrar en los ómnibus y no sentarse en el fondo, y utilizar los bebederos que decían “solo para blancos”, en fin, fue la época de la famosa arenga del líder negro Malcolm X a unos estudiantes diciéndoles: “os llamaran extremistas o subversivos o sediciosos o rojos o radicales”. ¿No es lo mismo que los llama Trump casi 60 años después? Lo que ahora no son ellos solos, vuelve la unión con los inmigrantes, blancos pobres y no tan pobres, las mujeres, que se oponen a los supremacistas blancos (WASP) que constituye su actual apoyo.

Trump calificó a los manifestantes contra la brutalidad policial de “terrorismo doméstico” y llamó débiles a los alcaldes y gobernadores que no echan mano a las fuerzas armadas para ahogar el descontento social.

Malcolm X fue asesinado en 1965, como asesinaron a Martin Luther King en 1968 y la frase de “ley y orden” que ahora twittea Trump es la misma que uso Nixon cuando el asesinato de Malcolm X. Como también tomó prestado el slogan de Reagan de 1980 de “hacer América grande nuevamente”. ¿Y que hizo Bush padre en 1992 cuando la protesta en Los Ángeles que duro 7 días y culmino con 50 muertos y miles de heridos?

Con Obama en el 2014 hubo un asesinato similar que provocó protestas.

Si la experiencia histórica tiene algún significado, el futuro de la paz y la justicia en EE.UU. no dependerá de la buena voluntad del gobierno.

Según el politólogo Noam Chomsky: … “nunca ha habido una figura en la historia política que se haya dedicado tan apasionadamente a destruir los proyectos para la vida humana organizada en la tierra en el futuro cercano”, como este Trump.

Por cierto sus acciones fascistas le vienen de herencia pues sus abuelos, inmigrantes alemanes, dieron un padre que según dicen en 1970, ya rico, fue acusado por negarse a que los negros y puertorriqueños se hospedaran en sus propiedades; y hay un “Meme” con declaración de la madre que murió en el 2000 que dijo: … “Sí, él es un idiota con cero sentido común y sin habilidades sociales (lo cual corrobora ahora Bolton)  pero él es mi hijo. Yo solo espero que nunca se meta en la política. Él sería un desastre”. ¡Pitonisa la señora!

Según Bolton, Trump dice una cosa hoy y otra mañana y cuando la prensa llama la atención sobre esos desafueros, recomienda a sus seguidores apagar la televisión y … ( cuidado que muchos lo hacen, de ahí ese 40% que aún lo apoya).

El final es que los más conscientes saben que la salvación no es elegir a Biden porque puede representar un cambio, sino elegir a alguien que posibilite ejercer presión en el campo de la política radical. No Trump. Esperemos ese despertar.

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