Internet
Internet

Por: Néstor del Prado

Dialogo, debate y discusión, no son sinónimos. En estos tiempos convulsos se producen trasformaciones que generan opiniones y actitudes, que reclaman una manera diferente de buscar armonía en las relaciones interpersonales y grupales, que contribuyan a mejorar la vida en sociedad.

Pretendo centrarme en la situación de nuestro país, con el interés de compartir de una manera culta y provechosa.

En este ejercicio de pensamiento analítico y generación de ideas creativas, sugiero no  caer en disquisiciones lingüísticas.

Desmenucemos los tres conceptos

  • El diálogo

Según el diccionario de la RAE, “diálogo” en primera acepción es: “Plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas y afectos” y en tercera acepción se define empleando la palabra discusión: “Discusión o trato en busca de avenencia”.

El diálogo suele partir de posiciones compartidas o cercanas y del interés expreso de arribar a un consenso o de profundizar un consenso ya existente. No quiere decir que como resultado de un debate o una discusión no se pueda llegar a un consenso, sino que en el diálogo hay una mayor predisposición para ello. Si los interlocutores que participan en un diálogo pensaran exactamente igual, este sobraría.

  • El debate

Debate es una técnica o modo de comunicación oral que cuenta con un moderador y público presente; puede darse en un estudio de televisión, donde los participantes exponen sus argumentos sobre diferentes temas que tienen dos o más posiciones antagónicas y por tanto existe controversia.

Un debate sirve para confrontar opiniones con cultura y educación, el moderador plantea los temas, debe impedir las discusiones, evitar que se desvíen del tema propuesto, ocupen el tiempo pactado y no puede demostrar favoritismo por ningún participante; el debate no es una competencia, es el sano intercambio de ideas que enriquece el conocimiento del público con opiniones y puntos de vista diferentes.

  • La discusión

Cuando escuchamos la palabra “discutir”, la relacionamos con pelear o imponer una verdad sobre otra, de disputarse supuesta verdades; sin embargo, la discusión es también el ejercicio en el que existe un intercambio de ideas sobre un tema determinado generado entre dos o más personas, , y forma parte del método científico. Tal vez haya tenido demasiada influencia la palabra discutir en las competencias deportivas. Al decir que hoy se discute la medalla de Oro, deja claro que uno ganará y otro perderá.

La frontera entre debate y discusión es el menos nítido, y a los efectos de nuestro ejercicio, vamos a centrarnos en diálogo y debate.

Cuando participamos en un debate: compartimos opiniones y defendemos nuestro punto de vista. Este ejercicio nos sirve para entrenar las habilidades de comunicación, para ser más críticos, aprender a tomar decisiones, escuchar visiones diferentes a la nuestra, estructurar ideas y responder rápidamente a objeciones.

En cualquier intercambio de opiniones resultan importantes las variables siguientes:

  • El objetivo del intercambio
  • La precisión del tema
  • Las definiciones elementales
  • La cultura de los interlocutores
  • La organización del modo y la vía de intercambiar opiniones.

Si no logramos basar los intercambios en hechos, las emociones ocuparán el terreno de las ideas. Se correrá así el riesgo de habilitar una batalla donde unos ganan y otros pierdan. Las energías del proceso serán mal direccionadas y no podemos permitirnos ese despilfarro.

Una tabla comparativa que puede generar polémica:

Varios expertos cubanos en la materia, han escrito sobre el tema, de los cuales he aprendido. Cito lo expresado por tres intelectuales cubanos, los dos primeros afortunadamente vivos y activos; y el tercero ya fallecido, pero con una obra escrita que merece ser estudiada a fondo.

Dario Machado asegura que hay quien tiene la tendencia a la aplicación de calificativos a otros interlocutores, directa o indirectamente; aparecen interlocutores que en el intercambio deslizan y adjudican a los otros a través de interpretaciones sesgadas contenidos que no han sido dichos o escritos por estos; que uno o más interlocutores sacan conclusiones apresuradas que dejan demasiados espacios vacíos; que aparece quien se cree dueño de la verdad. Ya sea cara a cara, en Internet, o en otros ámbitos suele emerger la figura del sabelotodo que se auto-asigna la tarea de definir lo que está bien o lo que está mal de los otros interlocutores.

Enrique Ubieta expresó hace poco que el diálogo es para encontrar un espacio común de convivencia; el debate para clarificar posiciones divergentes o contrarias. Ambos presuponen el respeto al derecho ajeno y excluyen la imposición

Es más: el que carezca de pasión, el que no pueda involucrar sus sentimientos, sus emociones, en el debate, carece de auténtica objetividad. No se puede hablar a favor de la Revolución sin sentirla

En el 2010, Alfredo Guevara en un diálogo con estudiantes y profesores de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana, expresó estas ideas y convicciones:

En realidad hasta que no se tiene la responsabilidad en la mano -la responsabilidad con poder de decisión- no crecen los seres humanos, se convierten en adormilados seres más o menos adormilados, esperando a ver cuáles son las decisiones. Pero estoy seguro que cuando a ustedes o a otros de su edad, les toque hacer lo que haya que hacer y tomar decisiones, algunos demostrarán que no sirven mucho, otros demostrarán que sirven un poco y algunos serán protagonistas de la nueva vanguardia.

Nunca jamás recomendaré a nadie prudencia; le recomiendo que combatan. Que se expresen, que luchen, que acepten correr riesgos. Porque esta vez los riesgos serán de otro carácter, y serán una contribución revolucionaria dentro de la Revolución.

Sí hay un conflicto terrible que tienen los jóvenes y los jóvenes como yo también. Es el conflicto que existe entre el inmovilismo, la rutina, la inquietud y el tiempo que pasa. Yo pienso que no es un conflicto generacional, que es un conflicto sin edad

¿La sociedad cubana escucha a sus jóvenes?

Mis profesores me enseñaron  mucho, pero lo que más me enseñaron fue a estudiar porque parte del combate es estudiar. Porque el combate es interior también, y hay que enriquecerse permanentemente. Estaré cultivándome hasta el último día y eso es lo que me permite estar con ustedes.

Yo creo que no los escuchamos como debiéramos y que tenemos que aprender -mi generación y la que nos sigue-. Creo que las generaciones mayores tenemos que aprender a hablar con ustedes, aprender de ustedes, a descubrir los nuevos lenguajes, la nueva forma de hablar. Hay que aprender a dialogar con los jóvenes. Yo vengo a esta reunión a aprender,  a saber cuáles son las inquietudes de ustedes, a recogerlas para mi alma.

Cuando empezaron a surgir los blogs, lo dije, pero inútilmente -yo creo que ahora es que empiezan comprender lentamente-, “si surgen 4 blogs contra nosotros, vamos a hacer 40 a favor, vamos a hacer 40 aquí 40 allá”. Vamos a llenar el ciberespacio de ideas, pero que no sean las mismas: la repetición es la muerte.

Cuando se debate o se discute sobre algo es porque existe un tema polémico, sobre el cual no hay consenso ni se pretende el fin último de alcanzarlo. Cuando se dialoga es porque existe el interés expreso no de que predomine  un criterio, una opinión, una determinada conclusión que ya se tiene previamente y de la que unos y otros interlocutores están convencidos y cuya intención es que esta prevalezca, aunque naturalmente puede terminar siendo algo compartido total o parcialmente, como también es posible que no. Trátese de diálogo, de discusión o de debate, en su decurso se genera siempre un determinado caudal de información y de criterios que enriquecen el tema en cuestión.

Fin de la cita.

Aunque el tema en sí mismo es una fuente de motivación para opinar, no obviaré la poderosa técnica de la pregunta.

  1. ¿Cuáles son a tu juicio los principales requisitos para dialogar con efectividad?
  2. ¿Consideras acertado el siguiente apotegma: “cuando la razón de la fuerza desplaza a la fuerza de la razón, el ambiente y la efectividad del intercambio pierde su esencia?
  3. ¿Cómo lograr que el dialogo intergeneracional sea efectivo?
  4. ¿Qué propones para que el diálogo y el debate, utilizando las redes digitales, sea eficaz?
  5. ¿Qué opinas de estas 10 recomendaciones para participar en un debate organizado:
  • Conocer el tema y documentarse
  • Ser breve y conciso
  • Respetar opiniones
  • Saber defender opiniones que no son la nuestra
  • Ser capaz de responder a las objeciones y de criticar los argumentos de los oponentes
  • Identificar las falacias
  • Respetar el turno y las indicaciones del presentador
  • Tener una actitud abierta al diálogo
  • Tener conciencia del lenguaje no verbal
  • Ser un buen perdedor.

Considero que mucho más que antes, la máxima dirección del Partido y del Estado cubano, promueve y declara la necesidad de que haya debate culto y virtuoso, de que haya diálogo.

Adelante con sus opiniones, discrepancias, concordancias, nuevas preguntas y sugerencias.

Tomado de CubaDebate

Dejar respuesta

¡Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí