La mentira fue un arma del fascismo alemán que lo llevó al exterminio de más de 60 millones de seres humanos en el Siglo XX. Cuando no ha cumplido su tercer año en el poder, la administración de Donald Trump que amenaza con reelegirse en el 2020 por 4 años más, la manipulación y las mentiras (sólo el mandatario cerca de 1000) sirven a los halcones de la Casa Blanca para adoptar sanciones, bloqueos, muros, guerras comerciales y militares.

El anuncio este martes de prohibir los viajes de cruceros a Cuba, con la mentira de los años de la guerra fría de que la pequeña isla bloqueada y agredida por 60 años está desestabilizando el hemisferio, y a Venezuela en particular, es una prueba de la subversión mediática y política del nuevo fascismo estadounidense, que muchos avizoraron con la llegada del magnate belicoso e inexperto.

La intención de poner las relaciones en su peor momento se hizo evidente con el invento de los acústicos, en el que pagaron complicidades para el show, pero ni científicos ni agencias pudieron respaldar las mentiras. Los ruidos sólo pudieron salir de los banquetes con mafiosos de Miami en la casa de descanso en la Florida, donde el vicepresidente Mike Pence y el secretario de Estado Mike Pompeo, amigos íntimos del retrógrado Marco Rubio, llevaron esbirros, mercenarios y terrorista a aconsejar a los consejeros de Trump. Un Presidente que se comprometió a borrar el legado de Obama, eligió a Cuba para empezar y las mentiras eran necesarias. Retiró el personal de la embajada, cerró el consulado, puso todas las limitaciones posibles para incumplir el acuerdo migratorio y las no menos de 20 mil visas anuales.

Luego de los acústicos vendría concluir el plan CIA para derrocar al gobierno de Venezuela y se requerían nuevos ataques contra Cuba y de paso eliminar viajes, remesas, cruceros… incrementar el bloqueo con la aplicación total y cruel de la anexionista Ley Helms Burton.

Hoy es la mentira, mañana la agresión. Esa es la verdad fascista del siglo XXI que no podían imaginar los manipulados que votaron por Trump y siguen viviendo con sus falacias. El repudio se hace viral en el exterior, en EE.UU. el nacionalismo, el racismo y el supuesto éxito económico del republicano embustero dicen que le da ventajas en las encuestas para el 2020.

El “nuevo momento americano” es de incertidumbre y preocupación, mientras siguen rompiéndose acuerdos de paz, de frenos a la carrera armamentista o que preservaban el medio ambiente. Un gabinete de guerra en Washington no puede destruir el mundo y por ello debe clamar y luchar la humanidad antes de que sea demasiado tarde.

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