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Los hechos demuestran el desespero y preocupación entre los que viven a costa de la política contra Cuba, de que Joe Biden pueda eliminar algunas sanciones impuestas por Donald Trump, que posibilitarían mejoras para el pueblo cubano, algo a lo que se oponen quienes pretenden matar por hambre y enfermedades a once millones de habitantes y después se dicen “defensores de los derechos humanos”.

El presidente Biden prometió durante su campaña electoral, que eliminaría parte de las sanciones aplicadas por Trump, pero hasta la fecha no lo ha hecho porque las presiones de los senadores Bob Menéndez y Marco Rubio son muy fuertes, y el presidente requiere del apoyo de ambos en el senado, para la aprobación de ciertas medidas en su nueva política.

Similares presiones ejecutan Representantes de origen cubano, que evidencia una coordinación de la mafia terrorista anticubana, para mantener encadenada la política de Estados Unidos hacia La Habana.

El mundo rechaza esas acciones que en 62 años no han podido derrumbar el proceso revolucionario, a pesar de los múltiples planes de Acciones Encubiertas de la CIA y sus fallidos augurios de que “las sanciones económicas están produciendo los ansiados descontentos populares”.

El temor de la contrarrevolución de Miami ante un probable cambio de política, se evidencia en una carta remitida recientemente a la Casa Blanca, que dice:

“La revisión de la política de los Estados Unidos hacia Cuba debe ser en apoyo a la democracia y las elecciones libres y plurales, sin realizar concesiones unilaterales, sino condicionadas a pasos irreversibles hacia el reconocimiento de los derechos humanos”.

Para darle elementos a la nueva administración, con el objetivo de que no regrese a la política de Barack Obama, ciertos títeres de la mafia anticubana, realizan acciones que evidencian desespero. Por eso la misiva enviada a Michelle Bachelet, Alta Comisionada de la ONU para los DD.HH., para que investigue la muerte del opositor cubano Oswaldo Payán Sardiñas, ocurrida en julio del 2012, por un accidente automovilístico.

Tal solicitud carece de elementos probatorios, como respondió en aquella época la corte de justicia española, ante la acusación presentada en Madrid por su hija Rosa María.

Durante el juicio celebrado contra el responsable del accidente, el español Ángel Carromero, de la juventud del Partido Popular enviado personal de Esperanza Aguirre, para entregar cientos de euros a Payá, destinado a la ejecución de actos subversivos contra el gobierno cubano, se demostró fehacientemente su culpabilidad, la cual fue ratificada por el embajador español y el cónsul general, presentes en el acto jurídico.

Lo que persigue esta acción es crear estados de opinión entre quienes desconocen la realidad y sumar apoyo a las condenas a Cuba, política fracasada en medio siglo.

A esta nueva embestida mediática, se suma la resolución presentada en días pasados, por el senador de origen cubano Ted Cruz, junto con sus colegas Marco Rubio, Rick Scott, Dick Durbin y Ben Cardin, con la propuesta de cambiar el nombre de la calle donde se ubica la Embajada de Cuba en Washington y llamarla “Oswaldo Payá Way”, conla pretensión subversiva de acusar al gobierno cubano de “reprimir”, a quienes trabajan para los Estados Unidos por dinero.

Tal petición es reiterativa, porque en marzo del 2017 había sido presentada y no se aprobó, como tampoco lo lograron en julio del 2020.

Al carecer de elementos objetivos para acusar a Cuba, recurren al manipulado caso de Payá, a pesar de tantos fracasos y para esto la hija Rosa María acepta formar parte del show, por el salario que recibe.

Por ese motivo, el senador Marco Rubio la citó el 17 de junio 2021, para revisar algunas de las orientaciones impartidas días antes e informarle de otras tareas que debe cumplir, antes de que Cuba presente su informe en la Asamblea General de la ONU, contra el criminal Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, que viola los derechos humanos de todo un pueblo y considerado jurídicamente como un delito de lesa humanidad.

Entre las tareas encargadas estaba la entrevista con Luis Almagro, agente CIA y secretario general de la OEA, para intercambiar criterios acerca de algunas acciones que deben ejecutar para apoyar a la contrarrevolución interna en la Isla, a la cual califican como “sociedad civil cubana”, que el pueblo no reconoce ni apoya, por ser fabricada por los yanquis.

Para esas labores, Almagro coordinó con varios embajadores latinoamericanos asentados en Washington, para que recibieran a la ahijada de Maro Rubio, y que estos apoyen públicamente la propuesta de respaldar la inventada “sociedad civil” y presionar a la Casa Blanca para que no mejore sus relaciones con La Habana, si antes no cumple con las exigencias de la mafia terrorista anticubana.

Entre esos embajadores estuvieron el de Chile y el representante fantoche del gobierno fantasma de Juan El títere Guaidó, donde Rosa María repitió el libreto entregado, de que “Cuba viola los derechos humanos”.

Se conoce que la mafia entregó a la nueva administración yanqui, 162 propuestas para el tema de la política exterior de los Estados Unidos hacia Cuba, con la exigencia de “cambios democráticos”.

En la misma línea, el Ayuntamiento de Miami realizó una conferencia con la presencia de varios congresistas latinoamericanos, referente a la “Revisión del régimen criminal de Cuba”, donde acusaron al gobierno cubano y al de Nicaragua, de falsos “crímenes de lesa humanidad”.

También, Francis Suárez, alcalde de Miami, ofreció una rueda de prensa junto a congresistas latinoamericanos, miembros del “Frente Hemisférico por la Libertad”, aprovechando otra payada miamense, de una inventada Comisión Internacional Justicia Cuba, “fiscalizadora de crímenes de lesa humanidad del castrismo”, financiada con parte de los millones de dólares anuales que aprueba la Casa Blanca para la subversión contra la Revolución.

Ese conjunto de tareas planificadas por la mafia anticubana, van dirigidas a crear la ilusión de que existe un consenso para que no se mejoren la relaciones con Cuba y por eso Joe Carollo, concejal de Miami declaró:

“Hasta ahora la Administración de Biden se ha mantenido firme contra Cuba, pero hay que hacer mucho más, porque simplemente estamos viendo los resultados de dejar las cosas como están y nada más tomar sanciones. Las sanciones no van a ser la solución”.

La arremetida de la mafia anticubana contra Biden es violenta, son presiones sin precedentes porque temen que ceda ante los reclamos mundiales, de ahí que Menéndez y Rubio presentaran un proyecto de Ley para “combatir Trata de Médicos Cubanos 2021”.

A ellos no les interesa el tema humanitario, sino cortar la entrada de divisas a Cuba, algo que el propio Bob Menéndez dejó bien claro, al argumentar ese proyecto de Ley:

“La dictadura de Cuba generó solo en 2018, más de 6 mil millones usd en ganancias, con sus esquemas de trabajo forzoso, al traficar a decenas de miles de profesionales médicos cubanos a unos 60 países”.

Ya no saben que más inventar para apretarle la soga al cuello de los cubanos, política inhumana que buscar materializar la propuesta de Lester Mallory, en 1960, cuando expuso:

“El único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas.

Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Esa misma aspiración la señaló la CIA en sus pronósticos durante los años del llamado Período Especial, para mantener el Bloqueo comercial y financiero después del desmoronamiento de la URSS:

“Hay una directa relación entre graves privaciones económicas y la inestabilidad política”.

“El impacto económico de un fin del embargo de Estados Unidos a Cuba sería sustancial. Los beneficios probablemente generarían un crecimiento económico mínimo, pero aliviarían muchas de las peores carencias y otras presiones que enfrenta el régimen, en gran parte debido a que La Habana ha mostrado una creciente habilidad en sus esfuerzos por producir un alivio económico”.

La historia se encarga de demostrar la verdad. 62 años de una política cruel e inhumana no han podido con la voluntad de los cubanos de mantener su independencia, porque como afirmó José Martí:

“Trinchera de ideas valen más que trincheras de piedra”.

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