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La titular del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) de Cuba, Elba Rosa Pérez Montoya, participó en el Diálogo de alto nivel sobre desertificación, degradación de las tierras y sequía, que tuvo lugar de manera virtual en la sede de las Naciones Unidas.

Pérez Montoya destacó el complejo contexto internacional, caracterizado por el impacto de la peor crisis económica y sanitaria de los últimos 90 años, según palabras de Antonio Guterres, Secretario General de la ONU.

Señaló, además, que en este contexto, se han agudizado las crisis alimentaria y ambiental que afectan, a la humanidad desde hace varios años.

Por tal motivo, la ministra valoró que el tema central del debate es crucial para la vida de los habitantes del planeta y requiere un tratamiento y atención universal.

La desertificación tiene consecuencias para el medio ambiente a escala mundial y regional. Provoca la pérdida de especies animales y vegetales, de suelos fértiles productivos y de ecosistemas, la disminución de la producción agrícola y por consiguiente, la inseguridad alimentaria con alteración en los recursos naturales e intensificación de las consecuencias del cambio climático, agregó.

«En el ámbito nacional, Cuba implementa desde el 2017 un Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático, conocido como Tarea Vida, el cual incluye acciones para minimizar sus impactos en el recurso natural Suelo. Avanzamos en el perfeccionamiento del marco institucional, jurídico, regulatorio y de formación de recursos humanos», precisó la titular del CITMA.

Cuba cuenta con un Grupo Nacional para implementar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible

Como resultado, hasta el pasado año, sistematizó Pérez Montoya, se lograron implementar los principios del manejo sostenible de tierras en 2 mil 525 ha. Han sido beneficiadas 1 millón 013 mil 45 ha de la superficie agrícola, lo que significa un incremento de 76 mil 45 ha, con respecto al 2017. Se han creado 60 polígonos de suelos, agua y bosques, con 117 fincas agrícolas asociadas, beneficiándose 5 mil 380 ha por el Programa Nacional de Conservación y Mejoramiento de Suelos.

Asimismo, refirió que en el 2020 Cuba presentó, ante la Convención de Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertificación y la Sequía, las metas nacionales de neutralidad de degradación de la tierra, que incluyen continuar incrementando la superficie agrícola y el rendimiento productivo de áreas beneficiadas, y extender las áreas de manejo sostenible de tierras.

De igual manera, señaló la ministra, durante el pasado año (2020) fue aprobado el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Educación Nutricional en Cuba, bajo un enfoque territorial y participativo, basado en la ciencia y la innovación, con el principal propósito de incrementar la producción de alimentos, a partir de lograr sistemas agroalimantarios sostenibles y resilientes a los efectos de la sequía y del cambio climático.

También se implementa un Plan Nacional contra la Sequía, con el objetivo de mejorar la gestión de riesgos y mitigar sus efectos a nivel nacional y local; así como lograr instituciones mejor preparadas y capaces de enfrentar este peligro, continuó.

Por otra parte, Pérez Montoya hizo referencia a la dimensión de género, donde el recién aprobado Programa Nacional para el adelanto de las Mujeres (PAM) ha favorecido el incremento de la participación de mujeres vinculadas a las actividades agrícolas, la gobernanza y el uso sostenible de las tierras y constituye un referente para la adopción de acciones que empoderen a las mujeres y reduzcan las brechas de género, en todos los ámbitos de la vida sociocultural, económica y ambiental.

«Todo lo anterior, se ha logrado a pesar del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América durante más de 60 años, el cual constituye el principal obstáculo para acceder a tecnologías y reactivos de laboratorios para el análisis y caracterización de los suelos y el fortalecimiento de las capacidades nacionales e institucionales; entre otros impactos», destacó la ministra.

Igualmente, hizo referencia al escenario actual generado por la pandemia de la COVID 19, que exige implementar acciones urgentes para enfrentar el gran reto de la recuperación sostenible y resiliente de nuestras economías, y muy especialmente del sistema productivo y de lucha contra la pobreza y la desigualdad.

Con tal propósito, precisó la titular del CITMA, son ineludibles las alianzas internacionales, incluyendo las que se realizan con las entidades del Sistema de las Naciones Unidas, para satisfacer las necesidades de los países, conforme estos avanzan a la Neutralidad de la Degradación de la Tierra (NDT) y en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el Acuerdo de París y otros acuerdos ambientales cruciales.

«Mi país, se suma a estos retos, comparte sus resultados con el resto de los países miembros y ratifica su voluntad política de cumplir con las metas de la Agenda para el año 2030», concluyó Pérez Montoya.

Tomado de Granma

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