Foto: Internet

Autor: Nuria Barbosa León | internet@granma.cu

La Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba (ANPP) rechazó en una Declaración las sucias maniobras en el Parlamento Europeo.

«Hemos conocido con indignación que un reducido grupo de eurodiputados, que responden a la agenda de Washington, han logrado incluir en la próxima Asamblea Plenaria del Parlamento Europeo, que se celebrará el día 8 de junio, un punto relativo a la Situación Política y los Derechos Humanos en Cuba», dice el texto.

Añade que ello busca potenciar una resolución contra nuestro país, tergiversando la realidad, porque tratan
desesperadamente de romper los nexos que nos unen a la Unión Europea (UE)  y detener la implementación del Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación que se desarrolla en la actualidad sobre la base del respeto mutuo y la igualdad: «No nos asombran tales acciones, son propias del doble rasero que les anima, de la doble moral que les caracteriza», puntualiza.

Tales acciones engañosas aparentan preocupación por el ejercicio de los derechos humanos en Cuba, un país soberano que decide su destino.

Lo que resulta curioso es que estén preocupados por los derechos humanos en Cuba y no por el criminal bloqueo que castiga a las familias en la Isla hace más de 60 años, recrudecido en medio de la pandemia. Esa política injerencista afecta también a los ciudadanos europeos y a sus empresarios.

Actúan también con total insensibilidad ante flagrantes violaciones de esos derechos cometidas en Estados Unidos y  otros países del mundo, incluyendo la propia Europa,  en los que se han exacerbado durante el último año las manifestaciones de brutalidad policial, la aplicación de políticas discriminatorias contra los migrantes, los discursos que fomentan el odio y las ideas supremacistas, o las violaciones de la libertad de prensa y de expresión, así como las manifestaciones de racismo, xenofobia y otras formas de intolerancia.

La Comisión de la ANPP denunció esta maniobra de quienes no representan  a la totalidad de los miembros del Parlamento Europeo. «Estos ejercicios politizados responden a exigencias de intereses ajenos  que intentan comprometer la actuación independiente de la Unión Europea en política exterior. Llamamos respetuosamente a los eurodiputados  a no hacer el juego a semejante infamia, a detener esta maniobra».

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