Internet
Foto: Razones de Cuba

El propósito de proveer Internet pirata para los usuarios cubanos a espaldas de las autoridades de la Isla ha sido una de las ideas más reiteradas en el discurso de la administración estadounidense y en los círculos políticos miamenses. Dicho por el propio Joe Biden, reiterado por Juan González, su asesor para el hemisferio occidental, lo pintan con todos los colores de la utopía y parece que quieran hacernos el favor más grande del mundo. Pero, como siempre, solo enseñan una cara de la moneda.

¿Cómo sería ese aparente acceso sin condiciones a la web? ¿Acaso el consumo de los cubanos siempre no se ha encontrado limitado por regulaciones extraterritoriales, cuya manufactura se encuentra donde mismo hoy anuncian dádivas de libertades? El establecimiento de una red alternativa en territorio insular, promovida desde el exterior, no solo violaría de forma flagrante las regulaciones internacionales y la soberanía de la Mayor de las Antillas, sino que resulta una contradicción con la censura digital implementada desde Washington. 

Los departamentos del Tesoro y Comercio de Estados Unidos publicaron el pasado 11 de agosto una serie de facilidades para la obtención de licencias de servicios de Internet y telecomunicaciones relacionados con Cuba. La Regulación y Control de Activos Cubanos autoriza transacciones con este fin, vinculadas a la potencia norteña o a terceros países.

Las actividades comerciales autorizadas abarcan servicios de internet de pago, diseño de software, uso de redes sociales y otras plataformas, cursos online y difusión cultural, entre otros.

Las diversas tentativas para ultrajar la jurisdicción de instituciones insulares, como colocar globos aerostáticos o barcos con radiobases en aguas internacionales, han sido enumeradas por Juan González en varias ocasiones. En el caso de los globos, existe un antecedente de su uso en Puerto Rico, tras el paso del huracán María.

Más allá de las limitaciones técnicas de ambos procedimientos, cualquier acción en ese sentido significaría una violación al precepto básico de la Constitución de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, cuando reconoce “en toda su plenitud el derecho soberano de cada Estado a reglamentar sus telecomunicaciones”.

A nivel de local, transgrede el Decreto-Ley 35 de 2021, norma instrumentada de acuerdo con reglamentos internacionales y afiliada al sistema político cubano. La herramienta legislativa regula el uso de las telecomunicaciones, de las TICs y del espectro radioeléctrico cubano.

Pie de foto: El Decreto-Ley 35 de 2021 fue publicado el 17 de agosto en la Gaceta Oficial de la República de Cuba

Otra de las variantes promovidas desde Estados Unidos es incentivar al sector cuentapropista a “buscar soluciones” para habilitar un acceso alternativo al ciberespacio. En otras palabras, las mismas estructuras piratas, pero edificadas desde adentro.

El mencionado Decreto-Ley 35 señala el papel fundamental del Ministerio de Comunicaciones en el proceso de creación de redes. Es la entidad encargada de establecer aquellas que tienen alcance privado, sus condiciones de organización, funcionamiento y la operación de sus servicios. También tiene la función de presentar para su aprobación a empresas estatales o entidades establecidas en el país como nuevos operadores de redes y proveedores de servicios públicos.

Según el informe Digital 2021: Cuba, en febrero de 2021 existían 7.70 millones de usuarios de Internet antillanos, con una penetración de un 68 por ciento, teniendo en cuenta el total de la población.

Sin embargo, ¿cuándo nos han dejado a los cubanos tener Internet sin restricciones? Es común recibir la notificación de “bloqueado” cuando se intenta acceder a numerosos sitios desde un IP de la Mayor de las Antillas. Todo esto, cortesía del bloqueo impuesto desde la primera economía mundial.

Por otro lado, se promueve el uso de aplicaciones de red privada virtual (VPN, por sus siglas en inglés). Tal vez una de las más populares en los últimos tiempos ha sido Psiphon, desarrollada y financiada por la United States Agency for Global Media, agencia gubernamental asociada a Washington. Creer en Internet “regalado” desde un lugar que ha probado una y otra vez sus intenciones hacia Cuba resulta ingenuo. Es cerrar los ojos al recuento histórico de la política estadounidense. De ellos, los presentes bienintencionados pueden contarse con los dedos de una mano

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