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Por: Alina Perera Robbio

«Hay que lograr que todas las instituciones del Estado que tengamos en los consejos populares no estén ajenas a las realidades de las comunidades en las cuales están enclavadas», indicó Díaz-Canel. Foto: Estudios Revolución

Un hervidero de pueblo seguía en la calle, como si todavía estuviese viviendo el encuentro, cuando el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, salió rumbo a cumplir con otras tareas en su agenda de este viernes.

La ciudadela Las Margaritas, en el consejo popular de Tamarindo, del municipio capitalino de Diez de Octubre, también había quedado como mar encrespado. En el aire se sentía esa electricidad que nace cuando una multitud se desata, se emociona y siente que hizo un puente de doble vía, de verdades que van y vienen entre una voz múltiple y la atención de un dignatario.

Las Margaritas fue el último punto del recorrido que hizo el Jefe de Estado por el Tamarindo, acompañado del primer secretario del Comité Provincial del Partido en la capital, Luis Antonio Torres Iríbar; del gobernador de La Habana, Reinaldo García Zapata; del ministro de la Agricultura, Ydael Pérez Brito, así como de autoridades del Partido y del Gobierno en el territorio.

Ese escenario vive importantes transformaciones. Quien llegue hasta allí notará el movimiento. El primer lugar al cual llegó el mandatario fue la escuela primaria Raúl Gómez García, al borde del parque de Santos Suárez, vórtice de una voluntad restaurativa.

Fue en el centro escolar donde Aymara Guzmán Carrazana, primera secretaria del Partido en Diez de Octubre, comentó al Presidente que la estela destructiva del tornado sobre el territorio, a inicios de 2019, dejó la posibilidad de un fuerte entrenamiento para atender emergencias disímiles. Se fueron diseñando, dijo, acciones para los barrios; y la celebración del 8vo. Congreso del Partido Comunista de Cuba, con todas las ideas emanadas de él, permitió dibujar con mayor claridad una estrategia para el municipio.

Acontecieron diagnósticos y la caracterización de cada uno de los consejos populares, las circunscripciones y las cuadras. Y el trabajo, explicó, se desplegó en tres direcciones: el fortalecimiento de las organizaciones de masas, el análisis profundo de las familias y de sus necesidades, y la rehabilitación física del entorno, de servicios vitales para la población, la cual se desarrolla de conjunto con el Ministerio de la Agricultura, «que es el Organismo de la Administración Central del Estado que nos está acompañando».

En el caso de Tamarindo, la Primera Secretaria expresó que cuenta con 34 000 habitantes, con una población flotante superior a los 6 000, y con más de 9 000 viviendas: «Es una población importante para atender», subrayó, y no pasó por alto a los ancianos –más de 400– que necesitan apoyo material y compañía.

Cuando Aymara Guzmán habló de los 61 ancianos que, al no valerse del todo, tienen a su disposición un «asistente a domicilio», el Presidente Díaz-Canel hizo énfasis en que «ese servicio sea adecuado, tenga calidad, tenga sensibilidad: no es solo llevarles el almuerzo o la comida, es que lo hagamos de una manera diligente». Justo eso, según narró Guzmán, fue lo que advirtieron los jóvenes universitarios que acometieron esa tarea: «quienes han vivido más y ahora están solos, necesitan conversar y ser escuchados».

En el patio de la escuela primaria se habló sobre experiencias como el Sistema de Atención a la Familia (SAF), el apoyo a madres que, por la covid-19, no se han podido reincorporar al trabajo, y la atención a los jóvenes desvinculados del estudio o del trabajo. Sobre esto, el Presidente destacó la importancia de llevar el tema al detalle, al tiempo de buscar todas las vías posibles para reincorporar a quienes han perdido todo vínculo.

El Jefe de Estado reflexionó, en este primer encuentro: «Nosotros tenemos que seguir profundizando en cómo hacemos el poder popular. El poder popular es la manera de hacer gobierno con la participación del pueblo. ¿Quiénes son los representantes de ese pueblo? Ustedes, los delegados. Tenemos que potenciar la Asamblea Municipal; tenemos que potenciar el trabajo de los delegados, de las comisiones de la Asamblea Municipal, y el funcionamiento del consejo popular. Esos son los elementos que garantizan el poder popular».

Se trata de la participación –argumentó el Primer Secretario del Partido–, y como no lo podemos resolver todo de inmediato, dijo, siempre consultamos a la gente en el barrio para ver, de tantas prioridades, cuál es la que se atenderá primero: «Eso tiene que ir a la Asamblea Municipal y, entonces, el Consejo de la Administración Municipal garantiza, ejecutiva y administrativamente, lo que aprobó la Asamblea Municipal».

Las decisiones son de la Asamblea Municipal –recalcó Díaz-Canel–, «y tienen que fluir con la participación del pueblo, porque si no, se nos rompe el concepto de poder del pueblo; si no, somos unos cuantos que tenemos cargos de dirección tomando decisiones, sin contar con la gente. Así no nos funciona la democracia. Eso lo tenemos que seguir perfeccionando».

PUEBLO ADENTRO

Entre los problemas que más preocupan a la población de Diez de Octubre, según comentaron las autoridades locales durante el intercambio con el Presidente, se encuentran los de la vivienda, los viales, las aceras, las cuestiones hidrosanitarias. El intendente del municipio, Damián Cardonet Oviedo, dijo, a propósito de Tamarindo, que ese consejo popular, uno de los más antiguos del municipio, estaba «muy deprimido».

Tal situación fue el punto de partida, recordó, para poner manos a la obra en el policlínico, en 29 consultorios médicos, en farmacias, bodegas, carnicerías. «Todo se va a arreglar», aseguró Cardonet. Y en eso andan enfrascados: en los alrededores del parque de Santos Suárez, por ejemplo, lucirán de otra manera el círculo infantil, la escuela primaria, la secundaria básica, la bodega, un mercado agropecuario y la biblioteca municipal.

«Algo que le ha llegado mucho al pueblo, que está dando satisfacción –contó el Intendente– ha sido el arreglo de los contenes, de las aceras, de las calles que estaban muy deterioradas con el paso de muchos años». Son tareas, apuntó, que «han venido aparejadas con las acciones sociales». Sobre la vivienda, asunto que calificó de «muy importante» en el territorio, el empeño será más largo, pero sin detenerse.

«¿La gente lo ha aceptado bien? ¿La gente está participando?», quiso saber Díaz-Canel, a lo cual le respondieron afirmativamente. «Y hay que seguir. Aquí lo que ya no podemos es parar. Esto hay que seguirlo y seguir profundizándolo»; y hay que lograr, destacó, que todas las instituciones del Estado, las instituciones públicas que tengamos en los consejos populares no estén ajenas a las realidades de las comunidades en las cuales están enclavadas.

«Hay miles de cosas que podemos hacer y que van a ayudar –afirmó el Jefe de Estado–, y así los problemas los vamos partiendo en pedacitos, y vamos resolviendo; y vamos avanzando, y eso mismo va a generar una capacidad en la gente de proponer, de hacer, y aquí hay que involucrar a todos los actores: cuentapropistas, instituciones religiosas, que todo el mundo participe».

El recorrido estuvo hecho de saludos, de preguntas y respuestas, de preocupaciones y certezas. Así fue en el consultorio médico ubicado a un costado del parque, donde el mandatario indagó sobre la marcha de la vacunación. Y en el mercado agropecuario, también al borde del parque que está en rehabilitación capital, donde el dignatario preguntó al trabajador por cuenta propia que lleva las riendas del lugar si su criterio ha contado en los cambios que ahora se hacen.

Le siguieron, en la enumeración de recintos visitados, la Escuela Secundaria Básica César Escalante, el círculo infantil, la bodega, la Biblioteca Municipal, y la ciudadela Las Margaritas. Cada salida del mandatario a los espacios abiertos llevaba un encuentro con el pueblo, al cual explicó: «Estamos haciendo un recorrido por el consejo popular para ir apreciando todas las acciones que ustedes saben que se están haciendo en los barrios. El Gobierno y el Partido en el territorio han vinculado también a las empresas, para que todas tengan una responsabilidad social.

«¿Ustedes están al tanto de todo lo que se está haciendo?», era esa una interrogante que Díaz-Canel reiteraba. En algún momento, un vecino le dijo: «Seguro, Presidente, no se va a hacer chapucería aquí».

Del pueblo emergían consignas, frases de cariño y respeto hacia el mandatario, y también el arresto, marcado de esperanza, de quienes comentaban al Presidente sobre una alcantarilla que se tupe en zona de inundación, o sobre una calle en la que hay que considerar los niveles para que no la asfalten mal, o sobre un árbol, o sobre una anciana que necesita una visita urgente de las autoridades.

Según el tema y el interlocutor, el Jefe de Estado pedía dirección particular, o daba una explicación, o compartía ideas como esta: «Los vecinos siempre saben porque conocen bien la zona. Entonces, que den todos sus criterios para no despilfarrar recursos, y esa es una manera de participar».

En Las Margaritas, en lo profundo de la ciudadela, el dignatario avanzó hasta llegar a la casa de uno de sus inquilinos. Habló con él, quiso tener su testimonio de cubano que no se cruza de brazos. El camino estuvo lleno de mujeres y de hombres francos, de vivas a la Revolución, a Fidel, a Raúl y a Díaz-Canel. Asomaban al paso mujeres que bendecían y hombres que saludaban alegres. Todos los universos se volvieron uno: el de humanidad, ese en el cual todos, absolutamente todos, hablamos un lenguaje que es único, enaltecedor.

Tomado de Granma

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