Imagen: Razones de Cuba
Imagen: Razones de Cuba

La impronta de la gesta revolucionaria, el papel de liderazgo, la ideología, así como la continuidad y su reflejo en los actuales acontecimientos en Americe Latina, destacan el vínculo histórico entre el sueño bolivariano de Unidad y las figuras cimeras del pensamiento de liberación hispanoamericano, José Martí y su materializador, Fidel Castro.

El proceso cubano ha calado en la conciencia latinoamericana hasta generar un estallido social en el Continente promoviendo el rescate de las tradiciones martianas y bolivarianas para anteponerlas a las administraciones de los Estados Unidos de Norteamérica y sus lacayos.

Latinoamérica hoy no es la misma de años atrás, el ascenso determinante de conglomerados sociales como actores principales, la falta de credibilidad en los partidos políticos y las instituciones oficiales, la lucha por el rescate de las soberanías y los recursos naturales, las propuestas y esfuerzos serios y concretos a favor de una integración, condiciona los reclamos por una justicia que distribuya más equitativamente los beneficios entre todos.

La geopolítica hemisférica del imperialismo norteamericano impone una barrera en la realidad y los reclamos descritos y esto ha dibujado el rostro de un gran continuador de los sueños de Bolívar y Martí: Fidel Castro.

Una primera identificación, que no por conocida, deja de demostrar un paralelismo histórico entre Martí y Fidel. La genialidad infantil en sus desarrollos intelectuales, ambos estudiaron Derecho y lo concluyeron en los cursos que hoy conocemos como  “a distancia “, la conversión de acusados en acusadores ante los regímenes que en su tiempo los enjuiciaron, la formación en el presidio político, el enciclopedismo intelectual, la lucha armada organizada como solución política, la necesidad de un partido único que integrara a todas las fuerzas revolucionarias, el antimperialismo y la devoción por América Latina y la Humanidad.

Descriptivo de esta realidad, resulta las líneas de un verso de nuestro poeta nacional Nicolás Guillen: “Hay Cuba que sí que sí, yo lo vi, te lo prometió Martí y Fidel te lo Cumplió”; sentenciaba así aquella deuda histórica saldada.

Es nuestra intención reflejar desde el ordenamiento de algunos datos y reflexiones, ahondar en un tema cuyo conocimiento afianzan nuestro compromiso histórico y la devoción por nuestro líder.

Cuando estudiamos la formación y trayectorias de ambos próceres apreciamos un crisol que hace posible el desarrollo del rol del individuo en la historia y que pocos pueblos han tenido la oportunidad de repetir.

Martí, de padre español, soldado de la Corona, destacado en Cuba, hombre de férrea disciplina, honradez y trabajador que lo condiciona a una vida precaria para mantener su numerosa familia formada en Cuba, impregna a su único hijo varón, a su manera, tales valores y el amor que con su madre la conforma.

Por su genialidad, asimila los pormenores de su época y con la agraciada formación cultural que recibe de su maestro Mendive desarrolla una infancia que le permite con sólo 16 años y en medio de la efervescencia revolucionaria de 1869, escribir el poema Abdala donde refleja el amor a la patria como… “es el odio invencible al enemigo y el rencor eterno al que la ataca”.

En Fidel sus genes provenían de una pareja similar. Don Ángel, un español cuarentón, gallego, soldado de España en los finales del 95 que logra sobrevivir y volver a su país, pero regresa pocos años después huyendo a precaria situación allá y la esperanza de abrirse paso en la conocida Cuba, como ocurrió con muchos de ellos.

Lina, la madre, una guajirita pinareña de 19 años calificada por la familia como un vendaval de energía, admira y se enamora de Don Ángel por la referencia y comentarios en su entorno.  Una unión reconocida por todos por su humanidad y amor, no solo en la familia sino en el medio en que vivieron.

Ese vendaval de Lina y la entereza de su padre formaron en Fidel una personalidad que desde su infancia lo llevo a la rebelión ante los abusos y arbitrariedades combatiéndolos sin saber a esa edad el origen de las causas que lo engendraban.

Sus primera grandes protestas fueron ante las vicisitudes en Santiago de cuba en la casa de la maestra de la escuelita de Biran, Filiú , a donde lo habían mandado con su hermano Ramón ante el interés de su madre que estudiaran, pero la maestra malgastaba el dinero que Don Ángel enviaba para el sustento y clases de sus hijos en sus intereses personales y los tenía pasando hambre y necesidades. Fidel se rebeló y convenció a sus padres, y es de ahí que lo matriculan interno en la escuela privada de los Hermanos Lasalle, orden de clérigos católicos franceses. Corre 1935 y Fidel tiene 8 años. Aquí comenzó a forma una cultura cuya curiosidad lo hizo profundizar en cuanta lectura caía en sus manos, aunque con cierto rechazo a la gramática, porque según él, por sus densas disposiciones arbitrarias.

A los 10 años los curas de Lasalle le permitieron matricular el 5to grado, saltando el 4to por las notables calificaciones y dominio sobre los temas, pero poco tiempo después tiene un enfrentamiento con uno de los maestros, que lo maltrató de hecho y palabra, lo que provocó la separación del colegio; pero ya estaba claro que asumía sus conceptos de justicia sin impórtale las consecuencias.

Llega así al colegio Dolores de los Jesuitas en Santiago de Cuba, con carácter de interno, pues sus padres entendieron sus razones y lo apoyaron. Se sintió a gusto allí y considera que ese periodo modelo su carácter con las constantes pruebas y rebeldías de tal enseñanza, no obstante, es aquí donde choca con las primeras visiones políticas. Es el año 1937 y en España se desarrolla la guerra contra la República y muchos curas son falangistas en contra de ella lo que contrasta con la vivencia y relaciones en la finca paterna donde había conocido otras posiciones de clase de la época.

Después del segundo año de bachillerato logra que sus padres lo envíen al colegio Belén en la Habana, también de los jesuitas donde llega a los 15 años, es 1941.

Con 16 años cursa el tercero en Belén y comienza a destacarse como buen deportista de los llamados All Around, o sea distinguido en varios deportes, y ocupa cargos dentro de la organización de la escuela; ya comienza a ser líder.

Termina el bachillerato en 1945 coincidiendo con el fin de la Segunda Guerra Mundial. Entre este evento y el fin de la guerra española ha recibido información de los curas que casi todos eran españoles y falangistas. Recibía fuerte influencia anticomunista pero su formación autodidacta lo aleja de tales concepciones.

Su devoción por la historia de Cuba en especial por Martí y la figura de Maceo lo inmunizan e inquietan en la búsqueda de la verdad. Contaba a su favor conque en 1915 el hijo del patriota y amigo de Martí, Gonzalo de Quesada, había publicado las obras completas del apóstol y desde 1905 se había erigido la primera estatua de Martí en el Parque Central, aunque compitiendo con otras propuestas como la de Cristóbal Colón dado el carácter de la república mediatizada que temía tanto al pensamiento de Martí.

Su graduación en Belén lo consolidó intelectual, deportiva e integralmente, lo que quedó plasmado en la frase del padre Llorente uno de sus profesores que escribió: …” Fidel Castro Ruz (1942-1945) se distinguió siempre en todas las asignaturas relacionadas con las letras. Excelencia y Congregante, fue un verdadero atleta defendiendo siempre con valor y orgullo la bandera del colegio. Ha sabido ganarse la admiración y el cariño de todos. Cursará la carrera de Derecho y no dudamos que llenará con páginas brillantes el libro de su vida. Fidel tiene madera y no faltará el artista”.

Fidel matriculó en la Universidad de La Habana el 27 de noviembre de 1945, en agosto había cumplido 19 años. Su formación marxista fue autodidacta, leyendo a Marx, y su relación con el pensamiento martiano la complementa; estudia la economía política del capitalismo y saca sus conclusiones.

Después de activo tránsito político en la carrera es electo presidente de la asociación de estudiantes de derecho el 25.04.1948, siendo detenido 48 horas después, por primera vez por el esbirro y asesino Mario Salabarria que con otros gánsters como Mansferrer y Policarpo Soler dominaban el ambiente universitario por intereses de los políticos de turno. Salabarria le dio un ultimátum para que abandonara su posición política o abandonara la universidad. Fidel tenía 20 años. No lograron amilanarlo y vuelve acompañado de un grupo de estudiantes que lo apoyaban.

Su proyección internacionalista en especial latinoamericanista ya estaba formada. Es presidente del Comité Pro Democracia Dominicana en la Universidad de la Habana. Actúa en el Comité pro independencia de Puerto Rico y se relaciona con Pedro Albizu Campos, se vincula a la lucha por la devolución del canal de Panamá a la soberanía de ese país. El proceso peronista de Argentina y el enfrentamiento de ese con los Estados Unidos lo vinculan al estudiantado argentino. Tiene 21 años.

Participa en dos acciones internacionalistas significativas por sus objetivos: derrocar a Trujillo y organizar el Primer Congreso Latinoamericano de Estudiantes en Colombia en momentos que la OEA realizaría una reunión plegada a los intereses de Estados Unidos. Tiene 22 años.

Por sus vínculos con el estudiantado dominicano se enrola en la conocida expedición de Cayo Confite para derrocar a Trujillo. Llega como soldado y en tres meses de entrenamiento militar llega a ser jefe de una compañía. La expedición se frustra, hay detenciones, pero Fidel logra escapar.

Esto hace que pierda los exámenes y la matricula oficial en la Universidad, lo que aprovecha la oposición universitaria para aplicarle el reglamento y negarle su representación como dirigente de la FEU. No obstante, por su arraigo personal entre los estudiantes continúa con la labor y resulta Organizador del Congreso que se efectuaría en Colombia.

Viaja y contacta el movimiento estudiantil en Panamá, Venezuela, Dominicana y llega a Colombia cinco días antes del Bogotazo, 9 de abril de 1948. Tiene 22 años.

Se entrevista con Eliecer Gaitán y se identifica con su movimiento. Se produce el asesinato de Gaitán y se desencadenan los hechos. Fidel toma las armas, pero al ser derrotado el movimiento regresa a Cuba.

Dos años después estudiando por la libre, se graduó en 1950. Tiene 24 años y una sólida formación política.

Se había casado a los 22 años, y en 1949 había nacido su hijo Fidel Ángel (Fidelito).

Apenas una semana de graduado se incorporó al Colegio de Abogados de La Habana el 10 de noviembre de 1950. Ya la prensa lo seguía por sus arriesgados enfrentamientos al Régimen. Defendió sin costo alguno a los pobres, casi siempre con éxitos, y ya disponía de una hora de radio en la estación “La voz del Aire” con una audiencia de más de 60 mil obreros y campesinos que le escribían.

Pertenece al Partido Ortodoxo y está presente en el suicidio de Chibás en su programa radial al no poder mostrar las pruebas de sus denuncias. Ante la falta de prestigio de los otros dirigentes de la ortodoxia, Fidel se convenció que la única estrategia posible era tomar revolucionariamente el poder. Así enfrentó el cuartelazo de Batista el 10 de marzo, primero anduvo clandestino, realizo denuncias públicas y en tribunales contra el tirano y comenzó a organizar la lucha con sus seguidores. Esbozó un profundo programa basado en sus estudios de la precariedad de la sociedad cubana de entonces.

Tiene 26 años cuando asalta el Moncada y declara a Martí como el autor intelectual del hecho. “Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro.”

Tiene 30 años cuando desembarca en el Granma. En La Sierra aplica el pensamiento Martiano

“… la Patria es de quien la sirva con mayor desprendimiento”

Vencida la ofensiva batistiana, en carta a Celia le expresa: “Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe empezará para mí una guerra mucho más larga y grande; la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero”.

Triunfa la Revolución y con sus 33 años comienza a materializar el programa del Moncada contenido en su alegato La Historia me Absolverá y enfrenta tal como le dijera a Celia, no solo la presencia del Imperialismo Norteamericano sino también su identificación y apoyo a las causas revolucionarias de la época tanto en América Latina como en África y otros lugares del Mundo para asumir como Martí que “Patria es Humanidad”

Así desde el triunfo de Revolución hasta nuestros días, no existe un evento, un solo año, en el que Fidel no evidenció su dominio de las doctrinas martianas en la solución de los problemas. Su manejo de la Unidad, su intransigencia en el Partido Único, su ejemplo personal en lo difícil y heroico fue sobrepasando día a día lo que la historia truncó con la muerte de Martí.

Cuando su desaparición física, surgió una frase en el pueblo de “Yo soy Fidel”, que bien vale recordar en nuestros días la reflexión del repentista de Mayabeque Héctor Gutiérrez que en una ardorosa composición nos convocó a que “…al decir yo soy Fidel, lo que hay es que ser fiel al tamaño de la frase”.

                              ¡PATRIA O MUERTE! ¡VENCEREMOS!

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