Foto: Razones de Cuba

Por Alejandra Brito Blanco

Dalexi se siente elegido, de cierta forma. Jamás pensó que su identidad como agente de la Seguridad del Estados fuera a hacerse pública.

Pero me siento muy bien con eso ―afirma―, por tantas personas que están día a día corriendo peligro por los demás, sin conocerlos.

Ya no es aquel joven informático que hace diez años demostró la existencia de una operación ilegal para crear redes de Internet clandestinas en Cuba. “¿Tú sabes cuánto ha llovido desde entonces?”, dice mientras recuerda los avatares que vivió bajó el seudónimo de Raúl. Aún trabaja como cuentapropista, en el sector de programación de equipos de cómputo.

Creo que la informática tiene muchas características para aportar al desarrollo de nuestro país, que pueden explotarse amén de que el enemigo tenga malas intenciones ―opina―. Siempre las ha tenido. No podemos caer en el juego de detener el desarrollo porque lo atacan. Si nos detenemos, perdemos.

Un troyano en Cuba

Es un hombre reservado, se diría que sabe guardar secretos. No está acostumbrado a tener sobre sí la luz de los reflectores.

­Elegí el seudo de Raúl por nuestro presidente. Yo digo que no habría un Fidel sin un Raúl. Una parte de su nombre es Modesto, y creo que le pega más. Esa es una de sus características. Llevó a cabo muchos cambios valientes, para reactivar la economía del país. La Revolución siempre ha sido un cambio constante, sin cesar.

Cuando le preguntan por qué tomó la decisión de dedicar años de su vida al servicio de la Patria, vuelve a su infancia. Recuerda a sus amigos, que eran «más que su familia prácticamente», y las puertas que la intuición le hizo tocar:

Yo, como todos los cubanos, crecí como pionero, estudiante, en un colectivo en el que el 99,9 por ciento de las personas tenían ideales revolucionarios ―explica―. Estaba trabajando cuando me contactan de la Freedom House. Algo me olía mal. Era muy camuflado. Entonces decido ir a ver a un compañero que formaba parte de este grupo de amiguitos de la infancia.

Los caminos de ambos se habían separado cuando Dalexi decidió estudiar un técnico medio en electrónica y posteriormente ingeniería en telecomunicación, mientras el otro se formó en los Camilitos. Visitó a este viejo conocido y le habló de la situación por la cual atravesaba.

Me dijo: “Bueno, compadre, llamaron a tu puerta. Te toca dar el paso al frente”. Y yo le contesté: “Si estoy aquí es por algo, si no, no habría venido a decirte esto”. Y así comienza el trabajo del agente Raúl.

Hoy, gran parte de la población cubana puede acceder a Internet por diversas vías, en virtud del proceso de informatización del país. Hace una década el panorama cobraba un matiz muy diferente. Dalexi nos cuenta:

A símil de Troya, la nuestra era una sociedad sitiada, en cuanto a Internet y los cables de fibra óptica, Se nos impedía que nos conectáramos, aparte del bloqueo económico, comercial y financiero que todos conocemos. El objetivo era usarme como portador, es decir, una especie de caballo de Troya informático. Querían traspasar esa barrera por medio de esta organización no gubernamental, e instalar conexiones a Internet para personas predeterminadas. Quedaba restringido a un pequeño grupo, porque se trataba de una operación ilegal. Para conectarse a Internet por vía satelital, como en cualquier país, requieres de una serie de permisos. Violaban incluso las propias leyes norteamericanas, porque estas antenas no se pueden instalar fuera de su territorio sin autorización.

La Operación Surf, como más tarde se le denominó, consistía en la introducción en Cuba de equipos para establecer redes ilegales. Aprovechando un evento a desarrollarse en nuestro país, se introducirían las piezas necesarias, camufladas como parte del equipo de filmación.

―En aquel momento, las antenas que trajeron eran lo último. En el 2006, una sola se conectaba más rápido que la Universidad de La Habana completa, para hacer una comparación. Venían disfrazadas como tablas de surf. Logré instalar una con mucho trabajo, y al cabo de unos pocos meses la detectaron. La persona en cuya casa fue instalada pasó un gran susto. No era contrarrevolucionario ni nada, solo quería tener Internet. Fue un poco difícil, porque era una amistad, y luego tuvo muchas afectaciones. Nunca lo hice con el fin de perjudicar a nadie. Con el tiempo un poco se arregló esa situación, pero tampoco pudimos cambiarlo todo, porque se iban a dar cuenta los contrarrevolucionarios. Después de eso intentaron montar algunas en otros lugares, pero siempre fracasaron. Impedimos en sí la instalación de estos sistemas.

Detrás de cada agente existe una historia de sacrificio. Los años de servicio siempre pasan factura a la vida personal de estos héroes anónimos que velan desde la sombra por el bienestar colectivo. En el caso de Dalexi González, el precio fue separarse de su familia para cumplir la misión.

―Mi familia es muy revolucionaria, decidí irme de la casa, vivir lejos de mi madre y mis abuelos. Es un sacrificio consciente, beneficioso para el objetivo final.

Cuando se reveló su trabajo, en 2011, como parte de la denuncia Verdades y principios, el impacto fue diferenciado entre las personas que lo rodeaban.

―En mi familia de aquí, la repercusión positiva fue descomunal. Ellos nunca me dieron la espalda, pero esto los llenó de orgullo ―relata―. Hubo otra parte que pensó que había hecho algo en contra de mis principios, que me habían cogido preso o chantajeado… y hubo problemas, no todo tomó color de rosa.

Mirando al futuro

La serie de reportajes televisivos llegó unos años después. Dalexi se siente orgulloso de conocer a los otros cinco de Razones de Cuba. Para él, “son un ejemplo a seguir en su vida profesional y laboral. Es un honor. Después de diez años, sigo aprendiendo cosas de ellos”. Reflexiona: ―La importancia de mi trabajo es un poco difícil de medir, porque tiene que ver con lo subjetivo. Incide en la estructura sobre la cual está la supraestructura de cualquier institución. De allí pudiera derivarse un trabajo de inteligencia o subversivo. Frenar la operación tuvo un impacto. El simple hecho de la existencia de actividad enemiga ya demuestra algo

Agentes de la Seguridad del Estado, que salieron a la luz publica hace 10 años en el programa Razones de Cuba, junto a Gerardo Hernandez Nordelo, Heroe de la Republica y cordinador nacional de los CDR. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Ahora, desde su ocupación de cuentapropista, ve la realidad cubana. Otorga gran importancia a las tecnologías de la información y las comunicaciones en el desarrollo nacional. Para él, las transformaciones económicas en Cuba deben ir siempre acompañados de la ideología revolucionaria. No se pueden cambiar los valores por el capital.

―En el sector cuentapropista debemos tener cuidado con el enemigo, pero a la vez no cerrarlo. Al trabajo no se le puede poner freno. Un informático con una laptop y conexión a Internet puede trabajar desde cualquier lugar y generar divisas, sin salir del país. Por demás, estamos bien preparados para crear profesionales. Las fábricas son las escuelas… Las tecnologías las hacemos nosotros los humanos. Les transmitimos nuestros miedos y posibilidades. Tenemos que saberlas utilizar con objetivos de seguridad, sin obstaculizar el desarrollo. Es bien difícil, porque realmente estamos sitiados. Los ataques inciden en todos los sectores, pero no podemos paralizarnos por eso. Debe convertirse en un impulso para promover el progreso tecnológico, desde nuestros valores, con perfil ético.

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