Día de la Cultura Cubana
Día de la Cultura Cubana

Por LAURA MERCEDES GIRALDEZ COLLERA

Yo soy el punto cubano / Que en la Manigua vivía / Cuando el mambí se batía / Con el machete en la mano, reza, con toda razón, un tema de la Reina de la Campos Cubanos, Celina González, y es que el linaje espiritual de esta tierra antillana se soporta sobre tres pilares indisolublemente ligados: lo fundacional, lo histórico y lo cultural.

Esos cimientos conforman el extenso rosario de símbolos culturales identitarios que acunan a la nación cubana, desde aquel épico 20 de octubre de 1868, cuando el poeta y patriota Perucho Figueredo, enfundado de coraje, escribió la letra del Himno Nacional, momento en que el verde caimán vistió, por primera vez, de cubanía.

La heroica estirpe de esta Patria cuenta con grandes pensadores, hombres cuyo ideario sustenta la sólida identidad cubana, asideros a los que se hace obligatoria la referencia.

Desde Félix Varela, nuestro primer independentista, el que enseñó a pensar a los cubanos, pasando por otro pedagogo imprescindible, José de la Luz y Caballero, hasta llegar a José Martí, un cubano en el cual se funde la verdadera esencia de este pueblo, raíz de un proceso, quien trazó el cauce de la Mayor de las Antillas.

Tradiciones, saberes, creencias, arte, conforman el ajiaco que es Cuba, como afirmase Don Fernando Ortiz, otro grande. Inolvidable también Eusebio Leal, un hombre hecho ciudad. Y, ese farol que guía, el eterno Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, quien reconoció que la cultura es escudo y espada de nuestra nación.

Si se habla de cultura cubana resulta precisa la remembranza de aquellos que no tuvieron miedo a la muerte, porque sabían que: Morir por la Patria es vivir. Esos espíritus rebeldes que forjaron el carácter del pueblo: Céspedes, Mariana Grajales y su topa de leones Maceo, Antonio, José…, Máximo Gómez, cubano forjado a golpe de machete, Mella, Rubén, Abel, José Antonio Echeverría, Camilo, el Che, y otros tantos cuyos anhelos compartidos expulsaron a las alimañas de nuestro terruño.

Ellos fueron los que escribieron nuestra historia y nos dejaron la certeza de que, como dijese Bonifacio Byrne: Si deshecha en menudos pedazos / llega a ser mi bandera algún día / nuestros muertos alzando los brazos / la sabrán defender todavía.

Pero Cuba es, también, tambor, caña y tabaco, es sincretismo religioso, es comparsa. Y es Lecuona y Bola de Nieve, es el Beny y Leo Brouwer, es la Aragón y los Van Van, es Rumbatá y el Trío Matamoros. Es la juventud que hoy crea y recrea, es Cimafunk y la Sinfónica Nacional.

Es el negrito, el gallego y la mulata, Vicente y Raquel Revuelta, es Estorino, Celdrán, Carlos Díaz. El Guiñol, Las Estaciones. El Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, el Noticiero ICAIC Latinoamericano, es Vampiros en La Habana, es la historia de la filmografía nacional. El Ballet Nacional de Cuba, Danza Contemporánea de Cuba. Son las telenovelas y las aventuras.

Es Rita Longa y Jilma Madera, cincel y mármol en mano. Es La Gitana Tropical, La Jungla y los Girasoles. Es Cecilia ValdésEl reino de este mundoParadiso. Dora Alonso, Carilda Oliver…

Porque las manifestaciones artísticas y nuestros creadores son baluarte autóctono, herencia que brilla en escenarios alrededor del mundo con un sello identificativo que no deja lugar a dudas.

Hoy, cuando el país entero festeja la Jornada de la Cultura Cubana, en el 152 aniversario de la primera vez que los cubanos entonasen las notas de esa marcha heroica, el Himno Nacional, cuatro símbolos de la nacionalidad son homenajeados.

La Prima Ballerina Assoluta, Alicia Alonso (1920-2020), figura cimera del ballet clásico en Cuba, se convirtió en leyenda en los escenarios de dentro y fuera de esta nación, llevando lo mejor de nuestro arte danzario a más de 60 países. Intérprete de icónicos personajes como Giselle y Carmen, su legado perdura en la escuela cubana de ballet y en el Ballet Nacional de Cuba, toda una institución cultural.

La novia del feeling, Omara Portuondo, llega a los noventa años con una trayectoria artística prácticamente inalcanzable. Ganadora de Premios Cubadisco y Granmy Latinos, símbolo de una época dorada de la música antillana, ha compartido escenario con las más grandes figuras de los últimos años. Su voz inconfundible, su historia indisolublemente ligada a Cuba, la posicionan en la cúspide la cultura cubana.

Alfredo Sosa Bravo, Premio Nacional de Artes Plásticas en 1997, arriba también a las nueve décadas con una lista significativa de logros y reconocimientos en el ámbito artístico de este terruño. Artífice de una vasta obra que ha sido expuesta alrededor del mundo.

Finalmente, Elpidio Valdés, el pillo manigüero, arriba en este 2020 a su medio siglo. Numerosas han sido las generaciones de cubanos que hemos conocido el verdadero sentimiento independentista de nuestros antepasados mambises a través de ese animado creado por el inmortal Juan Padrón (1947-2020). Sus hazañas, recordadas por personas de todas las edades, constituyen un merecido homenaje a aquellos que empuñaron el machete para lograr una Cuba libre, una nación que perteneciese a sus hijos. A Juan Padrón le decimos: ¡Hasta la vista, Compay!

Sin dudas, la cultura cubana se ha forjado y consolidado con el aporte de toda la sociedad, de los elementos identitarios, de la idiosincrasia, de ese arraigo a lo nuestro que hace que los cubanos todos, dondequiera que nos encontremos, como mismo compartimos un café, compartimos utopías, añoranzas, raíces, linaje espiritual.

Y sí, Alexander Abreu está en lo cierto: Un cubano de verdad, da la vida por su tierra / Vive de frente y derecho, preparado pa’l combate / Y a su bandera se aferra.

Tomado de CubaHora

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