Foto: Razones de Cuba

Nosotros queremos que nuestros niños sean los más felices.

Fidel.

Cada 20 de noviembre se celebra el Día Universal del Niño, fecha en que, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 1959 la Declaración de los Derechos del Niño. Esta declaración, no tenía carácter vinculante y no era suficiente para proteger los derechos de la infancia. Tuvieron que pasar varios años de negociaciones con gobiernos, líderes religiosos, ONG, y otras instituciones, para que finalmente el 20 de noviembre de 1989 se lograra acordar el texto final de la Convención sobre los Derechos del Niño, cuyo cumplimiento es obligatorio para todos los países que la han firmado y ratificado.

Esta Convención es el tratado de derechos humanos más ampliamente ratificado de la historia. La misma entró en vigor oficialmente el 2 de septiembre de 1990. Cuba ya la había firmado el 26 de enero de ese año y ratificado el 21 de agosto de 1991. En ella se establecen una serie de derechos para los niños y las niñas, incluidos los relativos a la vida, la salud y la educación, el derecho a jugar, a la vida familiar, a la protección frente a la violencia y la discriminación, y a que se escuchen sus opiniones.

Cada 20 de noviembre se realizan actividades dirigidas a promocionar y porque no a recordar a muchos olvidadizos que ostentan poder en el mundo todos esos importantes derechos que tienen los niños independientemente del lugar del planeta en el que hayan nacido.

Paradójicamente EE.UU. que se autoproclama “campeón de la defensa de los derechos humanos” es el único país del mundo que no ha ratificado la Convención.

Uno de los principales motivos por los que inicialmente ese país no la habría ratificado, estaba asociado a que, ciertos Estados de la Unión deseaban reservarse el derecho a dictar pena de muerte a menores de edad. Práctica prohibida por la Convención.  En 2005, la Corte Suprema de EE.UU. dictaminó que el uso de la pena de muerte por delitos cometidos antes de los 18 resulta inconstitucional.

También algunos críticos de la Convención dentro de Estados Unidos consideran que es “anti-familia” y que socavará los derechos de los padres estadounidenses. Sin embargo, la misma se refiere repetidamente a la importancia de la familia y establece que los gobiernos deben respetar los derechos, responsabilidades y deberes de los padres para criar a sus hijos.

Ese es el imperio y sus contradicciones, el mismo que tardó 40 años en ratificar la convención que prohíbe el genocidio y que ahora comete uno contra el pueblo cubano, al que cerca económica, comercial y financieramente con un cruel bloqueo que, constituye el principal obstáculo para nuestro desarrollo y que junto a la  desastrosa situación encontrada por la Revolución a su triunfo, son factores que sirven para evaluar el sacrificio, el esfuerzo y la dedicación que han costado los logros que hoy exhibe Cuba en sectores claves como los de la salud y la educación, así como en la seguridad ciudadana y otros de alto impacto social.

¿Qué encontró la Revolución el 1ro de enero de 1959?

El sistema educacional, si así se le podía llamar, no garantizaba las necesidades educativas del pueblo cubano. Cerca de 600 mil niños no tenían escuelas. El 53% de la población infantil rural y el 43 % urbano no tenían escuela ni maestro. La tasa de analfabetismo ascendía al 22,3% entre las edades de 10 a 49 años; y la general al 57%. El nivel promedio de escolarización entre los mayores de 15 años era de 3er grado.

La salud no andaba mejor. En 1958 había en Cuba 97 hospitales, con 28 536 camas. Uno solo era rural: poseía 10 camas y carecía de médico. Para una población de 6 500 000 millones de habitantes existían 6 300 médicos (3 000 de ellos abandonaron la Isla después del 1 de enero de 1959). Esto hacía que los principales indicadores de salud se vieran seriamente afectados: esperanza de vida al nacer (entre 35 y 58 años), mortalidad infantil (unas 60 defunciones por cada mil nacidos vivos).

La situación de la alimentación sobre todo en áreas agrícolas era en extremo precaria. El alimento fundamental de esas familias era a base de arroz, frijoles y viandas. solamente un 4% comía carne y un 2% consumía huevos. Su alimentación tenía un déficit de más de 1 000 calorías diarias, con ausencia de vitaminas y minerales fundamentales.

La actividad delictiva en Cuba se caracterizaba por un alto porcentaje de los llamados delitos violentos, con una tasa de 700 hechos, y 30 homicidios por cada 100,000 habitantes, una de las más altas para la época dentro de América Latina. Asimismo, el juego, la droga y la prostitución controlada principalmente por la mafia norteamericana formaban parte del paisaje cotidiano de aquella sociedad, donde se estima que para 1958 existían unas 100,000 prostituta.

La corrupción existente en todos los niveles del Estado, la represión, la persecución y asesinato de líderes obreros y estudiantiles, la practica sucia de la política y otros muchos males, marcaban la realidad cotidiana de la Cuba de entonces.

Ese era el escenario adverso en que nacían, crecían y se debían desarrollar los niños cubanos.

Entonces llegó la Revolución y todo cambió.

La educación y la salud fueron declarados gratuitos y se comenzó su desarrollo como sistemas de alcance nacional. En ese proceso transformador, los cuarteles fueron convertidos en escuelas, se erradicó el analfabetismo, se priorizó el desarrollo integral de la primera infancia con programas de educación y salud como los de Atención Materno-Infantil y el de “Educa a tu hijo”. La cobertura de atención a la primera infancia se universalizó.

La idea de Fidel, de crear instituciones infantiles de nuevo tipo para el cuidado y atención de los hijos/as de las madres trabajadoras (círculos infantiles), se le asignó a la Federación de Mujeres Cubanas en su propio acto constitutivo, el 23 de agosto de 1960. Para concretarla miles de compañeras, recaudaron fondos a través de múltiples iniciativas para su construcción.  La mujer fue dignificada, se reconocieron sus derechos, se crearon programas para su superación y preparación y se promovió su incorporación al trabajo.

Al unísono se comenzó a sanear la sociedad. Los prostíbulos fueron eliminados, los casinos cerrados, la delincuencia combatida, cesaron las ejecuciones extrajudiciales. El racismo dejó de ser tolerado y se declaró a todos iguales.

Ese esfuerzo inicial devino en un proceso de fortalecimiento y transformación estructural y organizativo de la sociedad y sus instituciones con su correspondiente respaldo constitucional y jurídico que, no se ha detenido hasta nuestros días, y que le ha permitido a Cuba alcanzar elevados índices de justicia social y exhibir indicadores de salud y educación al nivel de países desarrollados, así como presentar índices de criminalidad inferiores a muchos de estos que, se reflejan en la alta seguridad ciudadana que caracteriza a la sociedad cubana actual.

Dentro de ella los infantes cuentan con sus propias organizaciones, realizan sus congresos donde plantean sus inquietudes y sus opiniones son escuchadas.

Sus derechos son reconocidos en la Constitución en la cual se establece que, las niñas, niños y adolescentes son considerados plenos sujetos de derechos y gozan de los reconocidos en la Carta Magna, además de los propios por su especial condición de persona en desarrollo. Son protegidos contra todo tipo de violencia y se prohíbe que trabajen.

Los inocultables logros de la Revolución y los beneficios que han traído para nuestro pueblo y en especial para los niños, han sido reconocidos por organizaciones internacionales y personalidades del mundo entero.

Entre ellos.

Cuba primer país del mundo certificado como libre de la transmisión materno-infantil del VIH y la sífilis congénita. Único país de la región en erradicar la desnutrición infantil severa. Índice de criminalidad más bajo a nivel regional. Erradicó el hambre. Entre las naciones con índice de desarrollo humano alto. Sistema de atención primaria de salud de cobertura nacional considerado ejemplo a seguir por el resto de las naciones. Modelo mundial de mejores prácticas en Educación para el Desarrollo Sostenible. Líder regional en la atención y desarrollo de la primera infancia. Índices de mortalidad infantil  que la sitúan entre los 35 primeros países con mejores resultados en este importante indicador.

Este es el favorable escenario creado por la Revolución en el que nacen, crecen y se desarrollan nuestros niños.

La Cuba bloqueada, hostigada y difamada por el imperio protege y garantiza el desarrollo de su futuro, mientras este bombardea ciudades donde entre los que perecen, están los que constituyen la esperanza del mundo.  

Para los niños trabajamos, porque ellos son los que saben querer, porque ellos son la esperanza del mundo.

José Martí.

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