Por Alina M. Lotti

Un Día Internacional* para enaltecer la existencia humana por encima de color de la piel, creencias, religiones.

La sonrisa de los niños, la alegría de los jóvenes, la tranquilidad de los ancianos, la participación en la vida económica y social del país de mujeres y hombres, son un reflejo de la paz ciudadana de una nación que construye cada día su futuro.

Los derechos humanos en Cuba —ampliamente recogidos en la nueva y moderna Constitución de la República— son una realidad palpable, criticada y hostigada por los enemigos de la Revolución, que tratan de minimizar los logros de un proceso que colocó a los seres humanos en el centro de sus políticas públicas.

Quienes se atreven a negarlo no conocen la verdadera esencia de este proyecto social que desde sus inicios tuvo en cuenta y avanzó en franca compañía con los obreros, los trabajadores, los campesinos y los estudiantes.

Salud para todos

Con indicadores de salud a la altura de los países desarrollados, Cuba muestra resultados alentadores en este sector. Entre estos, pudieran mencionarse la total cobertura de atención, mediante el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia; una expectativa de vida de 78,45 años (80,45 en el caso de las mujeres), y un envejecimiento poblacional de 20,3%, como resultado de la labor desarrollada durante todos estos años.

Sin obviar la enorme infraestructura asistencial creada por la Revolución en todo el territorio (150 hospitales, 449 policlínicos, 111 clínicas estomatológicas y 12 institutos). Habría que destacar lo que se ha avanzado respecto a la formación de los recursos humanos: el 57,4% de los trabajadores de la salud son profesionales, y hay 8,5 médicos por cada mil habitantes.

A simple vista, las estadísticas abruman. Sin embargo, hay derechos —quizás no del todo valorados— como, por ejemplo, que en este pequeño país los hijos de los campesinos pueden formarse como médicos; la atención hospitalaria es para todos por igual, con independencia de la situación económica de cada quien, y las intervenciones quirúrgicas —por difíciles que sean— se realizan de manera gratuita.

Por otra parte, el Estado invierte cuantiosos recursos para el desarrollo y adquisición de tecnologías destinadas a las industrias biotecnológica y farmacéutica, en aras de encontrar medicamentos contra el cáncer y otras enfermedades que ponen en peligro la vida de las personas.

Otro dato es que de 761 productos que integran el cuadro básico de medicamentos, 273 se importan y 488 son producidos por la industria nacional. En este y en otros programas impacta el bloqueo que por casi 60 años ha impuesto Estados Unidos.

Educación sin exclusión

Nuestra educación es también una conquista y un paradigma para muchas regiones del planeta. El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, líder histórico de la Revolución, vislumbró desde un principio que sin alfabetizar al pueblo sería imposible llevar a cabo los planes que garantizarían el desarrollo del país.

Bajo esta premisa, se desarrolló en 1961 la Campaña de Alfabetización, y ya en la década de los años 70’ fueron implementados los planes de seguimiento, con las famosas batallas (en ese entonces) por alcanzar el sexto y el noveno grados.

Desde entonces, la Isla se ha convertido en una gran escuela, otorgándole a esta esfera una gran prioridad. Cada septiembre abren sus puertas más de 10 mil instituciones educativas de la enseñanza general para recibir a más de un millón de escolares, desde la primera infancia hasta la preuniversitaria y de la educación técnica y profesional, a quienes se les garantiza los recursos mínimos indispensables.

Al margen de los éxitos cosechados en el terreno internacional, a partir de la solidaridad y los convenios educativos de alfabetización, el país viene desarrollando desde hace unos años el Tercer Proceso de Perfeccionamiento, en aras de trabajar por mantener y elevar la calidad, objetivo de máxima prioridad para el sector.

De igual manera, al iniciar cada período lectivo, las universidades (50), todas públicas, acogen a miles de estudiantes, únicamente sobre la base de sus capacidades intelectuales. Ello pudiera parecer un sueño para muchos países de la región.

Por si fuera poco, en el camino hacia la universalización de la enseñanza, en la actualidad funcionan 122 Centros Universitarios Municipales, lo cual significa que en cada rinconcito del territorio nacional hay centros de la Educación Superior, donde se forman los profesionales que requieren las localidades, según las características y necesidades de cada una de ellas.

Un dato relevante es que hoy el 50% de los científicos en Cuba son mujeres, y ellas constituyen el 67 por ciento de su fuerza técnica calificada.

Derechos sexuales respetados

En el campo de la subjetividad también hay mucho camino recorrido. El logro de la equidad y la justicia social —aunque ha sido siempre un propósito— no ha dejado de velarse en aras de su acatamiento.

De ahí que cada vez cobre importancia la Jornada contra la Homofobia y la Transfobia que, a partir del mes de mayo de cada año, desarrolla el Centro Nacional de Educación Sexual, como una vía para contribuir al reconocimiento y garantía de los derechos sexuales de todas las personas, sin distinción alguna.

Está claro que la defensa de una Cuba independiente y soberana trasciende el marco de la identidad sexual y de género. De lo que se trata es de contar con todos y para el bien de todos; máxima que sirve de sostén para todo lo demás.

Otras muchas aristas relacionadas con los derechos humanos en nuestro país tendrían que mencionarse. La lista sería interminable porque la Revolución, precisamente, se edificó para dignificar al hombre, a la mujer, y alcanzar —tal y como expresa nuestra Ley de leyes— el profundo anhelo, al fin logrado, de José Martí: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

Este 10 de diciembre —al conmemorarse el Día de los Derechos Humanos— he preferido ordenar las palabras de una manera diferente para referirme a nuestro contexto, y de esta forma subrayar que en Cuba los humanos tenemos derechos, el primero de ellos, a la vida, a la educación, a la salud, al trabajo.

La esencia la dejó para la posteridad Fidel en su concepto de Revolución: “Es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos”.

*El Día de los Derechos Humanos se celebra cada 10 de diciembre, coincidiendo con la fecha en que la Asamblea General adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos, en 1948. Se trata de un documento histórico que proclamó los derechos inalienables inherentes a todos los seres humanos, sin importar su raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, propiedades, lugar de nacimiento, ni ninguna otra condición. Es el documento más traducido del mundo y está disponible en más de 500 idiomas.

Tomado de CubaSí

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