Foto: Razones de Cuba

Como divulgaran ampliamente los medios informativos nacionales e internacionales en octubre pasado, Cuba fue elegida para integrar el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, órgano compuesto por 47 Estados miembros, responsables de la promoción y protección de todos los derechos humanos en el mundo.

Pese a las campañas y presiones de Estados Unidos, la isla ocupa un escaño en ese órgano, entre los ocho reservados al Grupo de Estados de la América Latina y el Caribe.

Cuba fue elegida con 170 votos, el 88% de los miembros de la ONU, lo cual es un logro impresionante.

Como destacara en una publicación en Twitter el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla: “A pesar de la campaña de desprestigio, los logros de Cuba no pueden ser opacados”, dijo el canciller.

Miembro fundador del Consejo de Derechos Humanos, que defenestró a la antigua Comisión de Derechos Humanos, Cuba fue elegida por quinta ocasión como miembro de ese órgano intergubernamental.

Una importante victoria en la arena internacional.

Al respecto, muchos analistas se preguntan cómo es posible que una pequeña isla como nuestro país asediada y bloqueada por más de 60 años por la mayor potencia imperialista de la historia que no vacila en difamar y mentir todos los días sobre la realidad cubana, pueda obtener una victoria tan importante en la arena internacional.

En mi opinión la respuesta es bien sencilla.

Cuba, a pesar de ser un país pobre y subdesarrollado sobre el que se ejerce desde hace más de seis décadas un genocida bloqueo económico, ha ponderado el derecho al desarrollo, a la vida, a la alimentación, al empleo, a la educación, la salud, los derechos de las mujeres de los niños y en sentido general los de todos los habitantes del planeta.

Son incuestionables los resultados alcanzados en nuestro país  en la salud y la educación, el desarrollo logrado por la mujer cubana, el bienestar de nuestros niños, sobre la base de valores de igualdad y bienestar colectivo, lo que muestra que no basta con el reconocimiento, la promulgación y ofrecimiento de los derechos mencionados desde el punto de vista constitucional, sino que las garantías materiales de los mismos son las que en última instancia consolidan la obtención real de la dignidad plena del hombre.

Como resaltara el Ministerio de Relaciones Exteriores: “firmemente comprometido con la construcción de una sociedad cada vez más justa, con el bienestar del ser humano y la justicia social, nuestro país obtuvo el voto secreto, directo e individual de 170 miembros de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, como resultado del respeto y la admiración por la obra humanista de la Revolución cubana, principal garantía para el disfrute y la protección de los derechos humanos en la isla”.

De hecho y de Derecho con ese paso “se honró la autodeterminación y resistencia del pueblo cubano frente a los graves obstáculos y amenazas que provoca la política unilateral de hostilidad y agresiones y el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, que constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos y el principal obstáculo para el logro de metas superiores en esta materia”.

También es un reconocimiento –añadió la Cancillería en una nota– “de los avances significativos que las cubanas y cubanos han alcanzado en el disfrute de todos sus derechos y al amplio historial del país en materia de cooperación internacional en la esfera de los derechos humanos, demostrando, a través de hecho concretos, su inequívoca disposición al diálogo respetuoso, franco y abierto”.

“Cuba se conduce en el Consejo de Derechos Humanos con voz propia y constructiva, con su experiencia de país en desarrollo defensor del diálogo y la cooperación, contrario a los enfoques punitivos y la selectividad, en favor de la promoción y protección de todos los derechos humanos para todos”, destacó el Minrex.

Nuestro país es parte de 44 de los 61 instrumentos internacionales de DDHH, cuyo cumplimiento reporta a ONU.

A pesar de la campaña de desprestigio, los logros de Cuba no pueden ser opacados «Cuba ratifica su compromiso con la promoción y protección de todos los derechos humanos -indivisibles e interdependientes- para todos los seres humanos, sobre bases universales, objetivas y no discriminatorias»;

El tema de los derechos humanos se manipula por los EE.UA con fines políticos

Es de señalar que como planteara en un tuit el jefe de la diplomacia cubana, compañero Bruno Rodríguez Parrilla: es lamentable que en algunas ocasiones el tema de los derechos humanos se manipule con fines políticos. «Cuba se opone a la politización, la selectividad, los enfoques punitivos y los dobles raseros en el tratamiento de los derechos humanos», aseveró.

Avances y logros de Cuba reconocidos a nivel mundial

En mayo del 2018, la nación antillana llegó al Examen Periódico Universal de Derechos Humanos con avances y logros reconocidos a nivel mundial en salud, educación, cultura y participación en instrumentos internacionales que rigen este tema.

Asimismo, Cuba alcanzó en 2017 la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia, 4,0 por cada mil nacidos vivos, cifra exhibida por pocos países en el planeta. También fue declarada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) como uno de los 15 Estados que en el mundo aplican las políticas básicas que garantizan el buen desarrollo cerebral de los niños.

El examen periódico constituye un mecanismo al que se someten en igualdad de condiciones los 193 Estados miembros de la ONU, y marca en buena medida la diferencia del Consejo de Derechos Humanos respecto a la Comisión de igual nombre.

El bloqueo yanqui contra Cuba la mayor violación de los Derechos humanos

Desde el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959, las diferentes administraciones yanquis que se han sucedido han hecho lo imposible por hacer retornar nuestra Patria a las garras de la explotación imperialista.

Amenazas, chantajes, sabotajes e invasiones integran la larga lista de agresiones que hemos sufrido para seguir siendo libres e independientes.

En este rosario de crímenes horrendos contra nuestro pueblo se destaca el genocida bloqueo económico y financiero contra Cuba que el régimen fascista de Trump ha arreciado hasta niveles inconcebibles.  

Desde que el corrupto oligarca de Trump llegó a la Casa Blanca tuvo en su mira los votos que le podría aportar la Florida para su reelección presidencial. Para lograrlo, se asoció a los sectores más repugnantes de la mafia anticubana que le exigieron arreciar la tradicional agresiva política norteamericana contra nuestro país.  

Una estadística reciente muestra que su gobierno aprobó más de 200 resoluciones hostiles a la economía antillana, decretando la activación del Capítulo III de la Ley Helms-Burton, que ningún presidente de Estados Unidos había considerado conveniente implementar.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que EE.UU. ha «recrudecido de forma extrema y sin precedentes» el bloqueo económico que mantiene contra la isla desde hace casi sesenta años, y que le ha generado pérdidas de más de 5.000 millones de dólares, entre 2019 y 2020.

«El bloqueo ha sido siempre criminal, un acto de genocidio y de guerra económica; pero la crueldad de su aplicación durante una pandemia es inédita», aseveró Rodríguez durante la reciente presentación del informe ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’, que será votado en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en mayo próximo.

Según el documento, desde abril de 2019 hasta marzo de 2020, el bloqueo ha causado pérdidas por el orden de los 5.570 millones de dólares, lo que representa un incremento de 1.226 millones de dólares con respecto al período anterior.

Esta es la primera vez que el monto total del impacto económico anual pasa de los 5.000 millones de dólares, «lo que ilustra hasta qué punto se ha intensificado el bloqueo en esta etapa», recoge el informe.

Durante casi seis décadas de aplicación de esta política alcanzan la cifra de mas de 140 mil 843, 4 millones de dólares.

Más presión contra Cuba

La interminable lista de medidas como las sanciones económicas y restricciones, incluye entre otras la limitación de los vuelos de aerolíneas estadounidenses exclusivamente a La Habana sin poder llegar a otras ciudades; sanciones para los buque-tanques que transporten petróleo a Cuba o para los mercantes que lo hagan con mercancías desde o hacia la ínsula, luego de lo cual durante seis meses no podrán amarrar en ningún puerto de EE.UU.

También comprenden la prohibición de hacer tierra en cualquier puerto cubano a los numerosos cruceros que surcan el Caribe; sanciones a los bancos que intermedien en el comercio exterior; y mas recientemente prohibición a las remesas que los cubanos residentes en territorio norteño puedan enviar a sus familiares.

Esta genocida política no resulta extraña, pues hace más de 60 años un alto funcionario de la Casa Blanca emitió un documento que se convirtió en modus operandis desde entonces contra la Cuba revolucionaria.

El 6 de abril de 1960 Lester D. Mallory, vicesecretario de Estado asistente para los Asuntos Interamericanos, en un memorándum secreto del Departamento de Estado definía: “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro… el único modo previsible de restarle apoyo interno es mediante el desencanto y la insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades materiales… hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba…”

Y agregaba: “una línea de acción que, siendo lo más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.

Durante todos estos años, no pocos estudiosos, prestigiosas instituciones internacionales y medios de prensa, se preguntan por qué la destrucción del sistema político cubano se mantiene como una prioridad para los sucesivos gobiernos norteamericanos.

La respuesta puede darse en pocas palabras: se trata del temor a que las naciones del continente quieran seguir el sendero de una Cuba aceptablemente exitosa e independiente, no alineada a los dictados de la Casa Blanca, en la cual la observancia y protección de los derechos humanos es un paradigma internacional a imitar.

¡Ahí está la raíz que explica la permanente escalada de la infamia del imperialismo yanqui contra Cuba!

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