Foto: Internet
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Por Dimarys Aguila

Con estas palabras pronunciadas por Fidel Castro el 1ro de enero de 1959 en Santiago de Cuba, inicia el largo camino para lograr que la mujer cubana de esa época fuera la protagonista de los nuevos tiempos que comenzaban a transformarse para alcanzar una sociedad donde el hombre y la mujer tuvieran los mismos derechos, las mismas oportunidades no solo por lo justo que pudiera desarrollar su capacidad en beneficio de la sociedad, sino también que sea necesaria a esta y en ella pueda encontrar todas las posibilidades de desarrollar plenamente sus capacidades. 

 Para lograr este desarrollo e incorporación a la sociedad es necesario la liberación del machismo y solo NOSOTRAS, podemos lograr ese objetivo como parte de ella, porque es a NOSOTRAS a quien nos afecta y por tanto esa lucha nos corresponde.  Es importante también la participación del hombre en busca de esa igualdad, respeto y consideración ante la sociedad humana que propicie las necesarias transformaciones en la ideología y la cultura, a partir de los prejuicios y estereotipos por vencer y que están fuertemente arraigados en uno y otro sexo.

Desde el inicio de la Revolución el Estado cubano implementó programas y políticas públicas dirigidas a garantizar y proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos en especial el de las mujeres, niñas, niños, jóvenes, y ancianos. Para ello estructuró su ordenamiento jurídico y creó las instituciones capaces de garantizar el cumplimiento de estas políticas. No por ello estamos exceptos a pesar de contar con leyes y políticas sociales de avanzada o por la existencia de una organización femenina fuerte que impulsa y guía estos propósitos, se necesita seguir trabajando en la educación de nuestros niños y niñas, en el autoanálisis de ciertos patrones en la conducta de hombres y mujeres y en la autocrítica.

La Constitución de la República de Cuba establece en su artículo 43 la protección a las mujeres de la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones y espacios, y crea los mecanismos institucionales y legales para ello. Vivimos en un país que cuida a sus mujeres y que trabaja arduamente en la educación e incorporación de ella a la sociedad, pero no todo recae en el Estado pues este ha creado los mecanismos para protegernos legalmente, nosotras debemos conocer los derechos que tenemos, las leyes que nos amparan y a donde acudir ante cualquier evento de violencia, educar a nuestros hijos e hijas,  e invitar al hombre a formar parte de nuestra lucha, que la conozca y la comprenda, y nos acompañe en la transformación de una sociedad justa, para lograr la igualdad de condiciones.

El Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) con una experiencia sostenida por más de 15 años de trabajo docente, científico y de atención a las víctimas de violencia sexual a partir de las informaciones sobre denuncias realizadas recientemente en eventos de violencia que circulan en las redes sociales y otros espacios virtuales declara que:

Rechazamos toda forma de violencia basada en género y en particular las violencias sexuales.

Reafirmamos la voluntad política del Estado y el gobierno cubano de responder ante las violencias basadas en género y que se expresan en la Constitución de la República de Cuba, el Programa nacional para el adelanto de las mujeres, la Estrategia integral para la prevención de la violencia de género en el escenario nacional, en las resientes normas jurídico-procesales aprobadas y en los debates relacionados con el anteproyecto del Código de la Familia.

Consideramos legítimo que se alcen las voces de las víctimas de violencia sexual y ponemos a su disposición los servicios de orientación jurídica y de orientación y terapia sexual con los que cuenta nuestra institución desde hace más de diez años.

Instamos a las víctimas a que formulen las denuncias correspondientes siguiendo los procedimientos legalmente establecidos y reiteramos nuestro compromiso con el acompañamiento que demande para poder transitar por este complejo proceso.

Alertamos a los medios y personas activas en las redes sociales sobre la importancia de la comunicación responsable, informada y asesorada, de manera tal que el manejo de este tipo de eventos no contribuya a revictimizar a las mujeres y aumentar su dolor.

Recordamos que existe un cauce legal para investigar y sancionar este tipo de eventos que pueden constituir delitos y que los procedimientos establecen garantías tanto para las víctimas como para las personas procesadas, teniendo en cuenta los principios relativos al debido proceso.

Condenamos la manipulación que ha ocurrido de un tema tan sensible que impacta considerablemente en la vida de las personas que resultan víctimas, con la intención de atacar a la Revolución cubana, a las instituciones del estado, el gobierno y a la Dra Mariela Castro Espín, quien ha mantenido una labor constante en relación con la prevención, atención y recuperación de las víctimas de la violencia basada en género.

No podemos buscar culpables en la mujer, cuando ella ha sido o es víctima de abusos, no podemos politizar los eventos de acoso o violencia hacia ella. Como tampoco debemos ser jueces ante un delito o no, para ello están las autoridades que se encargan del esclarecimiento de los hechos, y la justicia cubana.

 Lo verdaderamente importante en estos casos es la atención que necesitan las víctimas tanto psicológica como de orientación durante el proceso investigativo y después del mismo, así también creo necesario que esta ayuda psicológica sea también hacia el o los acusados (en estos casos), pues todo ciudadano es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Debemos ser cuidadosos ante hechos como los que han estado circulando en las redes sociales por dos razones fundamentales , la primera porque donde existen  víctimas, hay dolor, trauma,  que puede ser doblemente doloroso ante comentarios mal intencionados que asumen algunas personas con posiciones de incriminar a la mujer por ser ella causa y motivo de provocación al hombre, la segunda es que se utilice el sufrimiento de las víctimas sea cual sea, en este caso hombres o mujeres para desacreditar a la Revolución , sus instituciones, los dirigentes o simplemente a los que piensan diferente a como ellos pretenden imponernos pensar. Porque si en Cuba hubo la liberación del obrero, la mujer cubana fue doblemente liberada como trabajadora y como mujer, atendida y protegida desde las instituciones que se crearon con el triunfo de la Revolución por la mujer y para ella.

Recordemos las palabras de nuestro comandante Fidel Castro desde su análisis y su visión futurista, cuando dijo: “Lo que afecta a la mujer los prejuicios sociales de todo tipo: como se les desprecia, como se tiene con ella una política de intolerancia. En fin, esa es una realidad que los revolucionarios tienen que abordar valientemente, aunque se encuentre la resistencia del prejuicio, del machismo y de todas esas cosas». A 62 años de la Revolución cubana y a 50 años de esas palabras en Conferencia de Prensa ofrecida a los periodistas extranjeros en Santiago de Chile, solo me resta decir gracias Fidel, gracias Vilma y gracias a todas las instituciones cubanas que nos respaldan en #CubaViveyAbraza.

Tomado del muro de Facebook de la autora

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