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En el año 2016, la filtración de los llamados Panama Papers exhibió desnudos a funcionarios políticos y gubernamentales, de unos 50 países, involucrados en la corrupción, a través de los llamados «paraísos fiscales», donde crearon o se refugiaron sociedades extraterritoriales para evadir impuestos o lavar dinero.

Ahora, cuando comienza el mes de octubre de 2021, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación abre la caja de Pandora, luego de analizar 11,9 millones de documentos, donde no pocos nombres de altos dignatarios, funcionarios públicos y artistas, o tienen cuentas secretas en los paraísos fiscales, o evaden impuestos a gran escala.

Los ahora llamados Pandora Papers han destapado cómo la élite mundial usó una telaraña de fideicomisos y sociedades fantasmas en sitios como las Islas Vírgenes Británicas, Panamá o el estado de Dakota del Sur, en EE. UU., para no pagar impuestos, se refleja en el sitio digital Sputnik.

De los actuales presidentes latinoamericanos, el chileno Sebastián Piñera y el ecuatoriano Guillermo Lasso aparecen en la lista junto a exgobernantes como el británico Tony Blair, así como Paulo Guedes, ministro de Economía de Brasil, entre otros.

En el análisis de los casi 12 millones de documentos sobre el tema, participaron más de 600 periodistas de 117 países.

Ilustración BBC

El fenómeno no es nuevo, por cuanto la corrupción está impregnada en personas que no dudan un momento en afectar a sus propios conciudadanos para ocultar sus manejos sucios a favor del enriquecimiento de sus bolsillos. Acuden a territorios o Estados que se caracterizan por aplicar un régimen tributario especialmente favorable a las personas y empresas no residentes que se domicilien a efectos legales en ellos: los llamados «paraísos fiscales».

En un análisis del diario español El País, se recoge que América Latina pierde más de 40 000 millones de dólares en impuestos cada año por el abuso de estructuras offshore.

Brasil es el país de la región que más impuestos pierde anualmente: 14 600 millones de dólares, seguido de Colombia, con 11 600 millones de dólares.

Mientras esta forma de corrupción crece en gobiernos y personas, las poblaciones de los países en los que se evaden los impuestos continúan acumulando penurias de toda índole.

Tomado de Granma

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