El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Ueslei Marcelino / Reuters

Tras dos años sin formación política, el desgastado presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se afilia este martes al derechista Partido Liberal (PL) para participar en la disputa presidencial en octubre de 2022, en la que probablemente se enfrentará a su mayor enemigo político, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El acto de este martes tiene lugar el Día de los Evangélicos, un sector clave en la llegada al poder del ultraderechista en 2018 y en los próximos comicios. 

Bolsonaro no descuida el vínculo con este grupo, al que pertenece su mujer, Michelle, y parte de sus energías están dirigidas a que su exministro de Justicia André Mendonça, a quien considera «terriblemente evangélico», ocupe un cargo en el Supremo Tribunal Federal, lo que está programado para el miércoles.

La afiliación del presidente al PL estaba prevista para la semana pasada, sin embargo, se pospuso por desencuentros relacionados con las alianzas electorales de la formación con partidos de izquierdas en algunos estados. Según la ley electoral, los candidatos deben estar afiliados a un partido al menos seis meses antes de los comicios.

Se espera que además de Bolsonaro se afilie uno de sus hijos, el senador Flávio Bolsonaro, quien podría asumir el papel de coordinador de la campaña de su padre en 2022, y después los vayan haciendo el resto de sus vástagos. 

«Símbolo del centrão»

Bolsonaro abandonó el Partido Social Liberal (PSL) a finales de 2019 tras una serie de disputas internas. Desde entonces, ha intentado negociar sin éxito con varias formaciones y llegó a crear un nuevo partido, Aliança Brasil, que no salió adelante por falta de apoyos.

El PL es uno de los principales símbolos del ‘centrão’, un influyente grupo de partidos conservadores del Congreso, conocido por negociar su apoyo al gobierno de turno a cambio de cargos. La formación está compuesta por cuatro senadores y 43 diputados federales, pero el partido, salpicado en los últimos años por escándalos de corrupción, espera aumentar el número con la llegada del mandatario.

Según una encuesta de la consultora Atlas, un 65,3 % de los entrevistados rechazó la gestión del mandatario al frente del Palacio de Planalto, una cifra que en mayo era del 57 %.

Acercarse al ‘centrão’ para formar una base aliada sólida en el Congreso y frenar los más de 100 pedidos de ‘impeachment’ en su contra ha sido una prioridad del ultraderechista.  

De hecho, una de las cuestiones que estuvieron estos días sobre la mesa de negociaciones fue el apoyo del PL a la reelección a Arthur Lira, fiel aliado del mandatario, para dirigir las Cámara de los Diputados en 2023. 

Popularidad en caída libre

Mientras se dibuja todo el entramado político para las próximas elecciones, la popularidad del Bolsonaro no hace más que empeorar, sobre todo por su gestión de la pandemia, la elevada inflación y el desempleo.

Según una encuesta divulgada el lunes por la consultora Atlas, un 65,3 % de los entrevistados rechazó la gestión del mandatario al frente del Palacio de Planalto, una cifra que en mayo era del 57 %.

Además, un 32 % de los encuestados tiene una imagen positiva de Bolsonaro, mientras que un 48 % de Lula. La popularidad del líder de izquierdas, que todavía no ha confirmado su candidatura, se vio impulsada tras su viaje este mes a Europa donde se reunió con varios líderes políticos e incluso en Francia fue recibido con un protocolo semejante al reservado a los jefes de Estado.

Esas imágenes de la gira del petista chocaron con las de Bolsonaro en Italia durante el G20, donde apareció visiblemente aislado y no participó ni siquiera en la foto grupal de los líderes mundiales.

Por otro lado, según la consultora, un 30 % –frente al 25 % en septiembre– dijo tener una imagen positiva de Sergio Moro, el exjuez de ‘Lava Jato’, la mayor operación anticorrupción de la historia de Brasil.

De presentarse a las elecciones, Moro, que también fue exministro de Justicia de Bolsonaro y que recientemente se afilió al partido Podemos, representaría la llamadatercera vía en disputada con João Doria, el actual gobernador de Sao Paulo.

Marta Miera

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