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Una intensa e injuriosa campaña contra la colaboración médica que Cuba brinda al mundo caracterizó la estrategia imperial de Estados Unidos implementada en 2019 y encontró gobiernos sumisos que prefirieron dejar a sus pueblos sin asistencia sanitaria, con tal de seguirle el juego a la Casa Blanca.

Un ejemplo son las recientes declaraciones de la presidenta autoproclamada de Bolivia, Jeanine Áñez, que este 22 de enero, en el acto para celebrar la fundación del Estado Plurinacional volvió a esgrimir los manidos argumentos repetidos en contra del altruismo de los profesionales cubanos de la salud.

En respuesta a tales falacias, el canciller cubano Bruno Rodríguez, en su cuenta en Twitter, calificó de vulgares las mentiras de la mandataria golpista y la instó a explicar a su propio pueblo que, tras el retorno a Cuba de los colaboradores, como consecuencia de la violencia de la que fueron objeto, se han dejado de realizar más de 454 440 atenciones médicas.

Asimismo, afirmó que los dos meses de ausencia de los galenos cubanos en esa nación andino-amazónica se traducen en casi mil mujeres que no han contado con asistencia especializada en sus partos, y 5 000 intervenciones quirúrgicas, así como más de 2 700 cirugías oftalmológicas, que no se realizaron. «No son solo cifras, son seres humanos», escribió el Jefe de la Diplomacia cubana.

La desarticulación de los programas sustentados en la cooperación médica cubana cuenta con un financiamiento de más de tres millones de dólares, otorgados por la Agencia para el Desarrollo Internacional (Usaid), institución estadounidense proveedora de fondos para diferentes acciones agresivas contra gobiernos que no agradan a Washington.

Las brigadas médicas cubanas en Brasil, Ecuador y Bolivia desaparecieron como consecuencia de toda esta persecución de Estados Unidos, quien cuestiona la profesionalidad y la entrega de los más de 400 000 colaboradores cubanos de la salud que, en 56 años, han cumplido misiones en 164 naciones.

Esta campaña de descrédito contra Cuba está dirigida por el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca bajo el patrocinio de senadores y congresistas asociados a la mafia anticubana de la Florida y de funcionarios de la derecha del Departamento de Estado.

Ellos inventan la premisa de una supuesta «esclavitud moderna» y «trata de personas» para con los médicos cubanos y ocultan el sentido humanista de tales misiones en el exterior, que han ayudado a recuperar índices sanitarios como la disminución de la mortalidad infantil y de las muertes maternas; la cura de enfermedades infecciosas por epidemias y otros.

Desconocen que los médicos cubanos antes de partir reciben una preparación acerca del lugar donde van a trabajar, firman un contrato de trabajo con todas las garantías jurídicas y donde se explicitan los términos a cumplir por ambas partes, llevan consigo un historial médico con la actualización de sus vacunas, más la legalización de sus títulos profesionales.

Incluso, varios países toman como condición realizar exámenes de conocimientos a estos profesionales, y viajan a Cuba autoridades médicas de esos países para aplicar test en idiomas diferentes al español.

Quienes parten a cumplir misiones médicas lo hacen absolutamente de manera libre y voluntaria. En Cuba, sus familiares reciben íntegramente su salario o se guarda en una cuenta bancaria, mientras disponen de un estipendio en el país de destino, junto a otras prestaciones (pago de alojamiento, electricidad, agua y servicios básicos).

La compensación que recibe Cuba por la cooperación prestada se destina al financiamiento, sostenibilidad y desarrollo del sistema de salud pública, gratuito para el ciento por ciento de los cubanos, algo difícil de entender en el mundo capitalista, donde una buena parte de los servicios de salud se pagan.

Todo el descrédito impulsado por Washington va acompañado de intentos por restablecer el llamado Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos, existente hasta el 12 de enero de 2017. Con ello se incita a la deserción, pago de pasajes y servicios legales, provisión de visas estadounidenses y documentos de viaje a cooperantes en terceros países, con el propósito de sabotear los acuerdos bilaterales firmados con estos, privarlos de sus servicios y despojarnos de recursos humanos altamente calificados.

Hoy la respuesta ante esta nueva guerra que se nos hace ha sido la de continuar salvando vidas, procurando salud y bienestar. Mientras los gobiernos denigran las historias del internacionalismo cubano, los beneficiados agradecen y reconocen que ese logro trasciende completamente los intereses geopolíticos y cualquier ideología.

En contexto

– Noviembre de 2018:

Cuba decide regresar a casa a su  brigada en Brasil, porque el presidente Jair Bolsonaro cuestionó la dignidad y profesionalidad de nuestros galenos presentes en

3 600 municipios de ese país,  quienes entre 2013  y 2018 brindaron cobertura de salud a 60 millones de brasileños.

– Mayo de 2019:

El Secretario General de la oea presidió una conferencia para acusar a Cuba de supuestos crímenes de lesa humanidad, teniendo como base la cooperación médica cubana en el exterior.

– Junio de 2019:

El Departamento de Estado, en su Informe sobre la Trata de Personas 2019, denigró la cooperación médica internacional de Cuba.

– Julio de 2019:

EE. UU. impone sanciones de restricción de visas a funcionarios cubanos vinculados con las misiones médicas.

– Julio de 2019:

La Agencia para el Desarrollo Internacional (Usaid) suministra tres millones de dólares para proyectos contra médicos cubanos en el exterior.

– Durante 2019:

Funcionarios de la usaid y de embajadas estadounidenses acudieron a autoridades de diversos países para inquirir datos precisos de la cooperación médica cubana, con el objetivo de encontrar la manera de eliminarla.

– Octubre de 2019:

El Gobierno de Ecuador decide concluir el convenio de salud con Cuba, alegando razones económicas, pero divulgando en la prensa calumnias sobre la participación de los cubanos en las protestas que realizó el pueblo ecuatoriano.

– Noviembre de 2019:

Se produjeron 26 incidentes graves contra nuestros cooperantes en Bolivia, por lo cual se da por concluida la misión médica en ese país.

– En todo el año 2019:

Se firmaron en Cuba 27 instrumentos jurídicos bilaterales con 23 países.

Fuentes: Declaración del Minrex: La cruzada de Estados Unidos contra la cooperación médica internacional de Cuba, 5 de diciembre de 2019, y «Continuar potenciando a la salud cubana como un referente para el mundo», informe del Minsap de 2019.

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