El escritor y periodista Raúl Capote Fernández sueña con poder seguir luchando por Cuba hasta el último día de su vida.

En un país pueden ocurrir muchas cosas en el mismo instante. Aquel 14 de mayo de 2004, mientras Fidel hablaba a una masa compacta y rotunda de cubanos en la Tribuna Antimperialista, Capote asistía a una reunión con agentes de la CIA.

Fue en casa de un funcionario norteamericano, de la otrora Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA). Le hicieron muchísimas preguntas. Evaluaban sus expresiones faciales, el contenido de las respuestas. Querían saber si era el indicado.

―A partir de aquel momento se dieron los primeros pasos del proyecto Génesis. En ese encuentro estaban dando el visto bueno a mi participación―dice Raúl Capote―. Salí caminando por el malecón con una cantidad de dudas infinita. Me presentaron personas con 15 años de experiencia en el enfrentamiento al socialismo en Europa del Este, doctores graduados de grandes. Decía: “Yo soy un profesor universitario, ¿cómo me enfrento a esta gente?».

Se preguntó si estaba preparado. Caminó muchísimo, entre la gente dispersa por la muralla de piedra y mar.

―Pasar entre todas aquellas personas, pensar en el papel que me iba a tocar desempeñar para defender a cada uno de ellos, me hizo tener fe. Pensé: “A lo mejor Raúl no puede, pero Daniel sí tiene que poder”.

La Génesis de todo

Era un simple profesor de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, amante de la Historia y del periodismo. Entonces tenía unos 42 años. ―Mi generación creció con toda la mística de la Seguridad del Estado, las epopeyas de la lucha de nuestro pueblo contra el enemigo histórico de la Revolución ―explica-. Estaba muy influido por las series transmitidas por la televisión en ese momento, personajes como Julito el Pescador y David, de En silencio ha tenido que ser. Los acercaron mucho a la gente, los humanizaron. Por lo tanto, yo no creo que alguien no quisiera ser uno de ellos. Lo otro es el conocimiento sobre el papel de Estados Unidos en todo lo acontecido en Cuba, en primer lugar, el trabajo con la juventud. Fueron motivaciones más que suficientes para convertirme en el agente Daniel.

Capote se desempeñaba como pedagogo cuando comenzó a trabajar con la CIA. En la imagen aparece junto a estudiantes de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona. Foto: Cortesía del entrevistado.

Varona: Capote se desempeñaba como pedagogo cuando comenzó a trabajar con la CIA. En la imagen aparece junto a estudiantes de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona. Foto: Cortesía del entrevistado.

¿Qué era Génesis, a fin de cuentas? Se trató de un proyecto operacionalizado por la CIA y organizaciones anticubanas, con el apoyo de la SINA, para formar a los intelectuales de una nueva derecha en Cuba. Pretendía crear las condiciones para la destrucción del poder revolucionario en un plazo de diez a 15 años. Contemplaba como principales herramientas la guerra cultural, la subversión política-ideológica y el trabajo priorizado en sectores juveniles.

―El proyecto estaba pensado a largo plazo. Tenía base en un estudio prospectivo hecho por los estadounidenses sobre los escenarios futuros de Cuba. Era muy interesante, porque en un momento de tan dura guerra, con la retórica de una agresión militar, de arreciar el bloqueo y asfixiar el país, hablan de guerra cultural, inteligente, donde la seducción desempeñaba un papel fundamental. Significa un cambio de estrategia, un reconocimiento de derrota, aunque no lo dicen explícitamente.

Según los resultados del diagnóstico de agencias de inteligencia estadounidenses, la desacreditada contrarrevolución cubana carecía de líderes. Por lo tanto, era necesario crearlos. Planificaban implementar la estrategia subversiva en un momento donde coexistieran determinados factores contextuales, como la realización de elecciones nacionales y la sucesión de un relevo generacional en la estructura del país.

El proyecto injerencista contemplaba al sector de la cultura entre sus blancos principales. Tales intenciones se evidencian en un antecedente frustrado, la Agencia Literaria Online (Aló).

―Aló era un sitio dirigido a los escritores cubanos, fueran o no contrarios a la Revolución. Consistía en crearles todas las condiciones de negocio para hacerlos independientes de las instituciones nacionales ―manifiesta―. La idea luego se extendía al resto de los artistas. Querían potenciar la subordinación al mercado estadounidense, para después realizar sobre ellos un chantaje económico, utilizando el dinero y la promoción cultural. Lo han logrado con algunas personas, uno se da cuenta. Por supuesto, con otros no lo van a conseguir jamás. Siempre hay una minoría que se pone de rodillas.

El ofrecimiento de becas constituye una herramienta principal en la formación de jóvenes. Según la experiencia del antiguo agente cubano, buscaban vender la fachada de interesantes cursos para la realización personal, donde el trasfondo de la CIA no siempre quedaba claro.

―Un estudiante iba a prepararse en una gran universidad, en periodos de 6 meses a un año, donde le daban absolutamente todo. Desarrollaban un proyecto como tesis de grado y tenían la posibilidad de recibir financiamiento para concluir en Cuba. Lo más interesante era el vínculo con una Organización No Gubernamental (ONG) aparentemente inofensiva. Te daban dinero para terminarlo en tu facultad, te convertías en un líder, porque eso todo el mundo lo iba a agradecer. No se notaba en ningún momento la agresividad contra el país. Mucha gente muerde el anzuelo y cae en la trampa. Además, no te sueltan, porque después viene el postgrado, la maestría, fuentes de trabajo en el exterior…Nunca se logra al 100 por ciento convertir a los participantes automáticamente en traidores, por supuesto. La denuncia oportuna truncó sus planes en cierta forma, pero a algunos sí los han atraído. Para Capote, el golpe de la serie de denuncias Las razones de Cuba fue demoledor. Significó un cambio de estrategia obligatorio en las técnicas subversivas dirigidas a diferentes esferas de la sociedad. Buscaron “otras maneras de llegar a Cuba y formar jóvenes”. La estructuración de una serie de medios financiados y orientados desde el exterior “para hacer llegar lo que ha ellos le interesa”, y el uso de Internet han sido planes con una continuidad comprobada.

En 2011 participó en la denuncia Fabricando un líder, de la serie Las Razones de Cuba, donde se reveló su labor como el agente Daniel.

Para el trabajo de un agente cubano, el tema de la familia es siempre uno de los más complejos. En el caso de Capote Fernández, significó realizar una “magia pedagógica” para formar a sus hijos como revolucionarios sin que nadie se diera cuenta.

―Fidel decía una frase que a mí me gusta mucho. Dice que la gente debe hacer renuncias a veces a lo más importante, que es la pérdida aparente del honor. Cuando educas hijos haciendo uso de esa renuncia, ejerces un efecto negativo sobre ellos. Eso los lleva a una contradicción inmediata. Además, mantener una relación con una persona revolucionaria, como es mi esposa, en tales circunstancias…Nosotros decíamos medio en broma que es más fácil someterse al control de la CIA.

El principal reto fue criar a sus hijos bajo los preceptos revolucionarios y conservar la calidad de los vínculos familiares. Foto: Cortesía del entrevistado.

Las anécdotas son muchas, casi tantas como las repercusiones de la denuncia Fabricando un líder:

―También fue difícil para el resto de mi familia, cuya residencia está fuera de Cuba―relata―-. Crearon todas las condiciones para su traslado al exterior. La idea era dejarme solo para poder ejercer mayor influencia sobre mí. En Cuba solo quedaba la familia formada por mí. Cuando salió la denuncia se creó una ruptura con muchos de ellos. Algunos no me han vuelto a dirigir la palabra. Comenzaron a verme como un enemigo.

Junto al resto de los agentes de Razones de Cuba y al artista de la plástica Alexis Leyva Machado (Kcho), visitó el cementerio de Santa Ifigenia.

Raúl Capote, al final, sí pudo. Sueña con no cansarse nunca, seguir luchando desde la primera línea. Quiere ser cada vez mejor periodista, “llegarle a más gente, poderles exponer a mi manera cómo es el enemigo” con el cual estuvo lidiando tantos años. No pudieron convertir a Cuba en la marioneta que soñaron. Capote sonríe cuando nos da los motivos:

―Siempre parten del criterio de que todo el mundo tiene un precio y el dinero lo resuelve todo. Esa ha sido la gran incógnita que no han podido descifrar, por qué en Cuba hay tanta gente que no puede ser comprada de ninguna manera.

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