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El Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Felipe Solá, cuestionó este martes crisis política en Bolivia, la que derivó el año pasado en el derrocamiento, con la colaboración de la Fuerzas Armadas, del expresidente Evo Morales.

En un mensaje emitido a través de su cuenta de Twitter, el canciller señaló: «Lo que ocurrió en Bolivia no hubiese sido posible sin la anuencia de la OEA. Su función es denunciar golpes [de Estado], no patrocinarlos».

El duro mensaje fue emitido tras la asunción del nuevo Gobierno de Luis Arce el domingo en La Paz, que permitió el regreso del Movimiento al Socialismo (MAS) al poder, y a su líder, Morales, a su tierra natal, tras un año de exilio y persecución política y judicial.

«Trabajaremos en esta nueva etapa política del continente para recuperar la unidad perdida, con la voluntad de una integración fuerte y responsable», afirmó Solá.

El domingo, el presidente argentino Alberto Fernández fue uno de los jefes de Estado que participó en la ceremonia de la toma del Ejecutivo de Arce, y el lunes acompañó a Morales en su caravana de regreso a Bolivia.

Es necesario mencionar que, Buenos Aires acogió a Morales durante once meses, tras un breve paso del exprimer mandatario por México, luego de que el presidente Andrés Manuel López Obrador enviara un avión para rescatar al mandatario depuesto.

La OEA, especialmente a través de su secretario general, Luis Almagro, fue uno de los organismos internacionales que apoyó la idea de que hubo fraude en las elecciones de octubre de 2019, en las que Morales había logrado en las urnas la extensión de su mandato.

Tras el contundente resultado de los comicios de este año, Arce pidió la renuncia de Almagro como titular del organismo, y aseguró que tras la victoria del expresidente Morales «hubo todo un preparativo para un golpe de Estado, del cual la OEA lamentablemente formó parte».

(Adaptaciòn) Tomado de RHC

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