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En unos, mucho arte, en otros, poco, en todos, esa habilidad de cambiar de color a la sombra del dólar, se estiran y acurrucaditos se dejan caer entre los brazos del «amable» y «desinteresado» Tío San, ¿o es que acaso alguien es capaz de negarlo?

Si nos distraemos un poco se van de tour por Langley y luego regresan a «cantar», «pintar», elaborar guiones tóxicos de cambo de régimen, o alzar «su voz» por el «pueblo cubano» y «sus necesidades». Son estos camaleones unos «artistas» coloridos y «graciosos».

¿Pero de qué tipo de Arte estamos hablando entonces?

Creo que distintamente a lo que la mayoría entiende por arte, estos camaleones han decidido fundar su propia «escuela», con un estilo muy particular. Queridos cubanos, pareciera que el arte es ahora manchar el rostro de José Martí con sangre porcina, desfigurar su rostro, mostrar una estatua del Apóstol apaleada con los sesos afuera, o tal vez hacer de vientre mientras utilizas la bandera cubana para fines ajenos a su uso original. Para algunos, por muy ilógico que parezca, esto es arte, libre expresión e incluso democracia.

¿Qué más entienden como arte estos camaleones artistas?, tal vez canciones como «Patria y Vida», compatriotas, esta gente si se dan vida y creen poco en la Patria, la están viviendo a costa del pueblo, habría que ver sus cuentas bancarias crecer más rápido que la yerba mala. Mientras cantan, supuestamente en «nombre del pueblo», andan haciéndose selfis con Luis Almagro, o echándose aire con un abanico con la bandera de los Estados Unidos mientras posan para la foto, rodeados de marines estadounidenses, aclamando que anexen a Cuba al imperio.

Sorprendentemente, el público inmediato no es esencialmente el pueblo cubano, ni siquiera gente humilde, de la nada, por arte de magia aparecen personajes como Samantha Power y Julie Chung. La primera, Directora de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), promotora de las intervenciones militares en Libia y Siria. La segunda hasta el mes de agosto del 2021 ejerció como Subsecretaria Interina para Asuntos del Hemisferio Occidental del gobierno de Biden. Ambas dos, un par de «damiselas» más que «solidarias» y al pendiente de la situación interna de Cuba, supuestamente familiarizadas con el arte cubano, y la música popular bailable latina. ¿Quién podría imaginarlo?  Ya me gustaría ver a Samantha Power y a Julie Chung bailando reggaetón.

Qué lindo es el arte moderno de los camaleones artistas, exponiendo «valientemente» problemas sociales, todo es culpa del gobierno cubano, pero en este tipo de arte, en particular, Estados Unidos no parece tener nada que ver con la situación actual de penurias y escasez que sufren la mayoría de los cubanos. Más bien es una especie de espectador abrumado por la situación, son artistas al fin, y algunos cubanos dándosela de «ingenuos» y «confundidos».

Ahora recientemente otro camaleón ha manifestado su deseo de marcha para demandar el derecho a la libre expresión, la libertad de supuestos presos políticos, y otros temas asociados a la «cultura». En medio de una pandemia el arte ha decidido manifestarse, así sea para pedir que anexen a Cuba a los Estados Unidos, a la cara, abiertamente.

Pudiera también este artista camaleón sacar un video tutorial de como provocar un estallido social por las vías «legales» o de cómo aprovecharse de una situación delicada para promover el caos, el desorden y el derrocamiento de un régimen establecido por voluntad de la mayoría.  En fin, por donde quiera que lo mires huele a «arte», es «cultura», es pensar en el «bien común», y de paso se ganarse la visa y un dinerito extra.

Cualquiera se da cuenta que estos camaleones anhelan brincar el charco. ¿Por qué no lo hacen y ya? Aparentemente no es tan fácil, necesitan adquirir el estatus de perseguido por el régimen comunista, un jueguito macabro y sínico para los que desean jugar a la lotería de la Florida, pero lo que está en juego es la Revolución.

No podemos poner el futuro de la Patria y sobre todo de la Cultura Cubana en manos de estos Camaleones Artistas que viven bajo la sombra de la moneda que más crímenes ampara en el mundo, es el arte del apocalipsis y estos camaleones vienen siendo los que preparan el contexto para que salgan a cabalgar los jinetes, trayendo el hambre, el sufrimiento, las guerras, la muerte, las enfermedades y con todo eso su cultura antihumana.

Nadie en el mundo quiere lo que los amos de estos camaleones proponen, los cubanos tampoco lo queremos, respondamos con valentía contra el oportunismo que es utilizar el arte y la cultura para llevar a los pueblos la doctrina imperial y su visión inaceptable de desarrollo que necesariamente como dijo Fidel ante la ONU, nos conduce a desaparecer como especie biológica.

Apliquemos la frase martiana «Ser cultos para ser libres» y con esta filosofía librémonos de una vez y por todas de las cadenas del colonialismo y su legado cultural en nuestros pueblos.   

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