Internet
Internet

Tras ser electo como el 59 presidente de los Estados Unidos Joe Biden tendrá que lidiar con panorama nuevo y cambiante, muy distinto al que Trump creó durante los últimos cuatro años.

Si bien la prensa y medios diplomáticos Latinoamericanos manifestaron cierto alivio por la derrota del mandatario republicano, todavía se ha de esperar que políticas caracterizarán a la administración Biden-Harris.

Por otro lado, analistas aseguran que la Casa Blanca tiene otras prioridades, las más urgentes relacionadas con el enfrentamiento a la Covid-19, sus efectos en el empleo y la economía nacional, y la polarización política y social de Estados Unidos, aparte de las relaciones con sus aliados y otras potencias.

Realmente, son pocos los que creen que los problemas de América Latina y el Caribe sean algo de primer orden para Washington. No obstante, quizás experimenten un trato diferente al del cuatrienio de Trump y de la Organización de Estados Americanos (OEA) de Luis Almagro.

Este año difícil para todo el mundo tuvo en esta área geográfica muchas sombras y algunas luces que obligarán a Biden y a su vicepresidenta, Kamala Harris, a reordenar su mirada y eventualmente su política hacia una Latinoamérica en crisis y en constante transformación.



Aunque la victoria de los demócratas en Estados Unidos ocupó la mayor atención de los medios internacionales, en el resto de la región también se realizaron comicios que van marcando un nuevo rumbo que Biden debería conocer y respetar.

Por ejemplo, Bolivia, objeto de un cruento Golpe de Estado el año pasado, con abierto apoyo de Washington y la OEA, acaba de recuperar la democracia en transparentes elecciones de la mano del presidente Luis Arce y el vicepresidente David Choquehuanca, compañeros de Evo Morales, el cual sigue siendo un símbolo de lucha del pueblo indígena latinoamericano.


De igual modo, la fórmula Alberto y Cristina Fernández introdujo un importante cambio en Argentina, al triunfar en las urnas dándole un vuelco a las políticas neoliberales de Macri.


Por otra parte, el 2020 fue un periodo de cambio en los gobiernos de varias naciones caribeñas como: República Dominicana, Guyana, Trinidad y Tobago, Jamaica, Surinam, y San Cristóbal y Nieves


Adicionalmente, Ecuador definirá la continuidad o no del gobierno del presidente Lenin Moreno. Además, debe haber comicios generales en Perú (abril) y en Nicaragua y Chile (noviembre) y Más tarde, en 2022, están convocadas elecciones presidenciales en Colombia para reemplazar a Iván Duque, al igual que en Brasil, donde el ultraderechista Jair Bolsonaro aún puede optar por un segundo mandato

De aquí al 2024, prácticamente todos los países latinoamericanos deberán elegir o renovar a sus jefes de Estado, además de efectuar elecciones parciales en Brasil, el Salvador, México y Argentina.

Más, lo que resta de 2020, Venezuela, permanentemente acosada por la administración Trump y la OEA, realizará comicios parlamentarios en diciembre.

Y, en Chile, el reciente plebiscito constitucional permitirá enterrar, en abril próximo, la Carta Magna instaurada por el dictador Augusto Pinochet y mantenida hasta hoy por varios gobiernos civiles.

Al mismo tiempo, la región que acaba de saludar la elección de Biden en Estados Unidos continúa en medio de la pandemia de la Covid-19 y de una profunda crisis económica y social que generan incertidumbre frente a los venideros comicios.

Sobre Cuba, que resiste desde hace seis décadas un bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, recrudecido en extremo durante el gobierno de Trump, Biden calificó de fracaso total esa política, a la vez que anunció u nuevo enfoque hacia la isla.

Biden tendrá que tratar con esa ‘nueva normalidad’ en Estados Unidos y el resto de la región, con toda su historia de inestabilidad y también de esperanzas.

(Adaptaciòn) Tomado de Prensa Latina

Dejar respuesta

¡Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí