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La generación histórica de la revolución no frena las reformas que emprendió Cuba hace una década pero el reforzamiento del bloqueo que aplica la administración Trump obliga a actuar con más calma, asegura el ministro de Economía, Alejandro Gil.

“Puedo garantizar que no hay ninguna posición conservadora del sector histórico de la revolución que no nos permita avanzar”, explica, en entrevista con la AFP.

“El sector histórico, y fundamentalmente el general del Ejército (Raúl Castro, 88 años) son las primeras mentes más jóvenes del país para impulsar el desarrollo”, agrega Gil.

En el cargo desde julio de 2018, este economista de 55 años ha lidiado con un recrudecimiento del embargo que aplica Washington desde hace casi seis décadas.

Sanciones a los envíos de combustible entorpecen el abastecimiento al país, mientras que leyes estadounidenses complican las inversiones extranjeras en la isla y sus transacciones internacionales.

“2019 ha sido un año duro, cargado de tensiones. No atípico, porque llevamos sesenta años viviendo con el bloqueo, pero este año marca un arreciamiento y nos ha obligado a sobreponernos”, explica Gil.

“No solo es resistir sino no renunciar al desarrollo. Tenemos condiciones para continuar con la actualización (reformas) de nuestro modelo económico”, dice.

“El arreciamiento del bloqueo puede tener un impacto en que algunas cosas se hagan con más calma. Si Estados Unidos aspira con su política de agresión a que nos apuremos en los cambios, logra el efecto contrario”, detalla.

– Sin prisa pero sin pausa –

Gil debe implementar reformas aprobadas en el 2011 por el único y gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC) para “actualizar” el modelo económico de matriz soviética y hacer competitiva una economía mayoritariamente estatal.

El gobierno reconoce que se ha avanzado en un 20%.

“El general Raúl Castro ha dicho que tenemos que avanzar sin prisa pero sin pausa. No tenemos una carrera contra el tiempo. Este es un país socialista y su primera premisa es no afectar a la población (11 millones de habitantes)”, dice.

“Hay medidas muy sencillas de implementar pero que dejan fuera a 40% de la población y eso no lo vamos a hacer ni aplicaremos una medida neoliberal”, explica.

Pese al panorama adverso de 2019, “la Cepal estima (un crecimiento de) 0,5% y nosotros estamos en ese entorno”. Para 2020 esperan expandirse “en torno al 1% del PIB”.

Gil detalla que, pese a la situación complicada, lograron incrementar el salario estatal a más de 1,4 millones de trabajadores y se están vendiendo electrodomésticos en dólares “para dar respuesta a una demanda solvente” de la población. “Parte de esas divisas drenan hacia la industria nacional y la financian”, apunta.

Cuba importa casi todos los alimentos e insumos que consume y su plan a largo plazo es que ello disminuya.

Gil dice que las recomendaciones de expertos que recibe “no toman en cuenta el contexto real. Se compara a Cuba con otros países no bloqueados, que no están a 90 millas de Estados Unidos o que no tienen limitaciones para comprar combustible”.

– Sector privado –

“Algunas recetas dicen que nosotros debemos liberar las fuerzas productivas para un desarrollo económico real, vía privatización. Eso es renunciar al socialismo”, considera.

“Tenemos que destrabar las fuerzas productivas desde la estructura económica que tiene el país, complementándolo con los modelos de gestión no estatal”, dice Gil.

En Cuba, el trabajo por cuenta propia, reconocido por la nueva Constitución, representa un 13% de la fuerza laboral. En 2019 creó 20.000 empleos.

“En las condiciones actuales tiene más flexibilidad que el sector estatal. Lo seguiremos fomentando en aquellas áreas que generen más valor a la economía”, sostiene el ministro.

Pero “necesitamos igualdad de condiciones. Si me apuro con el sector privado y no creo condiciones para que el sector estatal pueda ser competitivo, tenemos un desequilibrio”.

– Pago de deuda –

Gil deberá rendir informe ante la Asamblea Nacional este viernes. En diciembre pasado, reconoció que en 2019 no podrían cumplir con todos sus compromisos financieros.

“Lidiamos con un escenario en que, por condiciones de bajo desarrollo productivo, clima, baja fuente de acceso a financiamientos competitivos y por nuestros propios problemas, tenemos un nivel de deuda que la economía no genera la capacidad para enfrentar”, admitió.

“Reconocemos la paciencia de nuestros proveedores, que siguen suministrando productos al país para que no se pare la economía. No se nos ha ido de las manos. Tengan seguridad que reconocemos nuestros compromisos”, agrega.

Con el Club de París, entidad con la que tuvo una exitosa renegociación de deuda en diciembre de 2015, “estamos conciliados y el cronograma de pagos se ha venido cumpliendo”.

– Unificación monetaria –

Parte de la reforma implica la unificación de la dos monedas circulantes. El CUP o peso cubano (24 CUP por dólar) y el CUC o peso convertible (equivalente al dólar).

“La moneda futura de la economía cubana es el CUP. La unificación monetaria se hará cuando estén creadas las condiciones. Se han venido dando pasos en ese sentido. Pero no se va a afectar a la población y se tomarán las condiciones para minimizar los efectos”.

Lo más difícil del proceso es la eliminación de la tasa preferencial con la que opera la economía estatal, de 1 dólar por 1 CUP. Un sinceramiento de la tasa encarecerá las importaciones y el precio se transferirá al público, generando inflación.

“Tenemos muchas distorsiones a la hora de medir el desempeño”, pero “no tenemos aún una definición”, considera Gil.

“No puedo decir cuándo va a ser, pero… no corremos contrarreloj”, dice.

(AFP)

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