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El debate electoral final entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su rival demócrata, Joe Biden, ha estado marcado por acusaciones mutuas en temas de la pandemia, corrupción y política, aunque transcurrió en un entorno más tranquilo en comparación con el primer cara a cara entre los candidatos.

El primer tema que abordaron fue la pandemia de coronavirus. Mientras que Trump defendía su gestión y prometía que EE.UU. en las próximas semanas obtendrá la vacuna contra el coronavirus, Biden comentó que «esto lo dice el hombre que previamente aseguró que todo terminaría para Pascua y luego este verano».

«Ya nos enfrentamos a un invierno oscuro, y no tenemos ningún plan ni perspectiva de que la vacuna esté disponible para la mayoría de los estadounidenses a mediados del próximo año», señaló el candidato demócrata.

Biden indicó que Trump no tiene un plan para luchar contra el coronavirus y que él, en cambio, de ser elegido, hará todo lo posible para «alentar el uso de mascarillas en todos lados y siempre».

En cuanto a la apertura de la economía del país durante la pandemia, Trump defendió esta decisión suya e indicó que Biden se encerró en su casa, pero los estadounidenses comunes no pueden permitírselo y exactamente por ello el país debe abrirse. Por su parte, Biden contestó que EE.UU. sí debe reabrir, pero tiene que hacerlo de manera segura. En este contexto, aseveró que el mandatario ya sabía de la gravedad del virus en febrero, pero no quiso informar de ello a la sociedad estadounidense. 

Supuesta injerencia en las elecciones de EE.UU.

El siguiente tema que tocaron trató sobre los supuestos ataques al sistema electoral estadounidense. En este contexto, Biden aseguró que, de ser elegido, países como China, Rusia e Irán dejarán de interferir en las elecciones de EE.UU., acusaciones rechazadas por todos estos países.

«Dejé claro que cualquier país, sin importar quién sea, que interfiera en las elecciones de Estados Unidos, pagará un precio», prometió.

Corrupción

Biden acusó a Trump de recibir fondos de Rusia y China e indicó que en ese país asiático el presidente tiene un negocio, una cuenta bancaria secreta y que pagó 50 veces más impuestos en China que en EE.UU.

En respuesta, Trump aseveró que cerró sus cuentas en China antes de que fuera elegido presidente, añadió que nunca recibió dinero de Rusia, China o Ucrania, a diferencia de su oponente, a quien acusó tomar 3,5 millones de dólares de Moscú y utilizar su cargo de vicepresidente para influir en las ganancias de su hijo Hunter en la compañía energética ucraniana Burisma. A ello, Biden contestó que su actitud y la de su hijo respecto a Ucrania jamás fueron ilegales o estaban fuera de lugar.

Economía

Trump advirtió que la victoria de su rival en las presidenciales amenaza con destruir la industria petrolera estadounidense y convertir a Estados Unidos en un país del tercer mundo. El presidente también destacó que había rescatado al sector petrolero del país durante la pandemia, cuando los precios de los combustibles experimentaron una fuerte caída.

Esta retórica del mandatario se debe a que el candidato demócrata ha abogado por una transición del país a las fuentes de energía renovables y ha hablado en contra de los subsidios a la industria petrolera. En cuanto a la política del presidente hacia China, Biden indicó que por culpa de Trump el déficit en el comercio con el gigante asiático aumentó.

Relaciones con Corea del Norte

Biden usó el tema de las relaciones de EE.UU. con Corea del Norte para criticar a Trump por su mejorada relación con Kim Jong-un, a quien tachó de «matón». Biden destacó que a través de las cumbres bilaterales Trump «legitimó» a un adversario estadounidense y una potencial amenaza nuclear.

El presidente defendió su «muy buena relación» con el líder norcoreano, lo que llevó a Biden a replicar que «eso es como decir que tuvimos buenas relaciones con Hitler antes de que, de hecho, invadiera Europa».

Trump, por su parte, insistió que el establecimiento de relaciones de trabajo con Kim Jong-un ayudó a evitar una guerra nuclear entre EE.UU. y Corea del Norte. Según Trump, el expresidente Barack Obama, durante una conversación con él antes de su investidura en el 2017, calificó la situación en torno a Corea del Norte como el «mayor problema» de Estados Unidos.

Inmigración

Abordando el problema de los más de 500 niños bajo custodia del Gobierno estadounidense que fueron separados de sus padres, Trump indicó que estos menores «fueron traídos por los coyotes», pero ahora EE.UU. tiene «las fronteras más seguras de la historia». Añadió que las instalaciones, donde permanecen los niños, fueron construidas durante la administración Obama. «Ellos construyeron jaulas para los niños, nosotros estamos tratando de encontrar a los padres, pero muchos de ellos vinieron con coyotes, los trajeron los carteles de drogas», aseguró Trump.

Por su parte, Biden reveló que tiene la intención de otorgar la ciudadanía a 11 millones de inmigrantes ilegales. También prometió que los inmigrantes ilegales menores de edad «podrán permanecer en el país y se les abrirá el camino para obtener la ciudadanía».

Racismo en EE.UU.

Biden subrayó que aún persiste el racismo sistémico en EE.UU., pero aseguró que tiene un plan concreto para superar este problema. Además, tachó a Trump de ser un «racista» que «echa leña a cada fuego racista».

En respuesta, Trump se declaró a sí mismo como «la persona menos racista en esta sala» y repitió su afirmación de que «nadie ha hecho» lo que ha hecho él por los afroamericanos, «con la posible excepción de Abraham Lincoln».

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