Foto: Internet

El estadounidense Timothy Caraway, que sobrevivió tras ser tiroteado el pasado año varias veces por agentes de la Policía de la ciudad de Pineville, en Carolina del Norte, presentó este jueves una demanda contra los oficiales, informa The Charlotte Observer.

De acuerdo con el documento, cuando se dirigía el 1 de febrero de 2020 a casa de su abuela, el hombre recibió una serie de órdenes de los agentes –que habían sido avisados de un varón negro apuntando con un arma mientras caminaba–, después de que se arrodilló. Dos oficiales abrieron fuego contra él mientras estaba en el suelo, siguiendo las órdenes de dejar el arma que llevaba en un bolsillo de su abrigo. Caraway declaró que los policías siguieron disparándole a pesar de estar herido e indefenso en la acera y luego conspiraron para justificar lo que habían hecho fabricando pruebas para encarcelarlo.

Un video, grabado por la cámara corporal de un agente y compartido el pasado marzo por las autoridades, muestra cómo los oficiales se acercan a Caraway, que está temporalmente paralizado, y le ordenan que levante las manos. En el clip se puede escuchar cómo el herido explica que no puede obedecer porque no siente nada. «Solo hice lo que me dijeron que hiciera. Me dijeron que dejara caer [el arma]», dice, llorando. «Me tiré al suelo. ¿Por qué me dispararon? Por favor, no me dejen morir», agrega, según se escucha en la grabación.

El hombre, que entonces tenía 23 años, sobrevivió tras sufrir heridas de bala en el hombro, el pecho, el cuello, la muñeca y al menos un dedo, y cuando fue dado de alta, fue acusado de ocho delitos, entre ellos cuatro cargos de agresión contra la autoridad por haber apuntado supuestamente con su pistola a los cuatro agentes. Sin embargo, los cargos fueron rápidamente retirados por la Oficina del Fiscal del Condado de Mecklenburg, debido a pruebas insuficientes.

El abogado de Caraway, Micheal Littlejohn, señaló que su cliente se encontró atrapado en un «juego mortal» en el que policías armados se abalanzaron sobre él, le dieron múltiples y contradictorias órdenes, y luego abrieron fuego en cuestión de segundos y siguieron disparando hasta que uno de sus colegas les gritó que pararan.

Según la demanda, el sargento Nicholas French, el oficial de mayor rango, que estaba en el lugar de los hechos ese día, explicó a los investigadores estatales que no había disparado su arma porque Caraway nunca levantó o extendió su pistola de forma amenazante. Mientras, un testigo también dijo que el joven no hizo nada para desencadenar el uso de la fuerza letal por parte de las autoridades, reza el documento.

«El exceso de la fuerza policial es incalificable«, subrayó este viernes Littlejohn al medio. «Mi cliente no cometió ningún delito ese día. Punto. Y esto es lo que ocurrió», agregó.

La nueva demanda acusa a la ciudad de Pineville y a los agentes Adam Roberts y Jamon Griffin, que efectuaron los disparos, así como a Leslie Gladden y Nicholas French, de uso excesivo de la fuerza, persecución maliciosa, fabricación de pruebas y falsa detención, entre otras reclamaciones.

Hasta el momento, las autoridades no comentaron las acusaciones. En marzo, el jefe de policía, Michael Hudgins, confirmó que Caraway inicialmente levantó las manos cuando se lo pidieron los oficiales. También admitió que los agentes confundieron inicialmente el teléfono móvil del joven con una pistola. Dijo que los agentes abrieron fuego cuando se llevó la mano a los bolsillos, donde en realidad llevaba un arma.

Las leyes estatales y federales de EE.UU. permiten a la Policía usar fuerza letal solo si perciben razonablemente una amenaza inminente de muerte o lesiones graves para ellos mismos, otros oficiales o transeúntes.

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