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Por Ariel Soler Costafreda // Caricatura: Martirena

De una joven colega, por demás guantanamera e “incubada” profesionalmente en Venceremos, me tomo la libertad de acotar algunos puntos comunes para los cubanos, abordados en su comentario No precios Covid, por favor… publicado por Granma en la edición del miércoles 23 de diciembre.

Era la víspera de Noche Buena, ocasión que se empeñaron en rebautizar como Mala con sus precios desmesurados y abusivos los mismos inconscientes de siempre: revendedores y especuladores que por esos días intentaban contraer la comercialización de productos del agro en espera del inicio del Ordenamiento monetario y cambiario, “su oportunidad” de intentar morder más duro aún los bolsillos del pueblo trabajador.

Yisell Rodríguez Milán, que así se llama la otrora “venceremista”, tomaba las opiniones de los lectores del órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, válidas de San Antonio a Maisí, criterios que en el Alto Oriente Cubano también denunciaban en año viejo abusivos precios en puntos y carretillas: 10 pesos la libra de col, 20 la de tomate, 30 la de raquíticos paqueticos de cebolla, y también el ñame, a 75 la libra de la carne de cerdo, 20 la de malanga… con expectativas “al disparo”.

Meisi Bolaños, ministra de Finanzas y Precios, en la última sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, dejaba sentado el liderazgo gubernamental territorial en el control y chequeo de los precios para evitar y enfrentar las alzas especulativas y abusivas. A eso debe añadirse el tan de moda adjetivo sostenibilidad, una condición imprescindible que los cubanos, dados a las campañas, no acabamos de sistematizar. Recordemos, por ejemplo, los últimos precios topados… aún dormitan.

En ello buena responsabilidad cae en la DIS, a cuyos integrantes no pocos lectores llaman a ser más combativos y a estar más presentes en las zonas donde se producen los “atracos”, a aplicar la ley con rigor y hasta piden se les apliquen severas sanciones a los inspectores cuando hay evidencia de corrupción, y no solo se les expulse de sus trabajos, severo proceder que solicitan en Granma también para los cuadros que permiten irregularidades de precios en sus territorios.

Precio, peso y calidad de la oferta han de ir de la mano por respeto al consumidor y ello es responsabilidad del comerciante, pero también del administrador en los centros comerciales estatales, quienes deben responder por sus negligencias o violaciones, sin impunidad, para que el combate sea “al duro y sin guante”, serio y efectivo.

“La tarea más inmediata del proceso de ordenamiento es el estudio y análisis de todas las opiniones de la población, que se han podido recoger, al haber anunciado con tiempo el ordenamiento monetario y las medidas que lo acompañan”, señalaba Marino Murillo Jorge, miembro del Buró Político del Partido y jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, en la última sesión parlamentaria.

La población subraya el imperativo de que las estructuras agrícolas estatales eleven sus resultados para competir en el mercado con suministros estables, de calidad y a precios razonables que obliguen a los “liberales de toda laya” a bajar valías y pide, junto a la publicación mantenida en todos los comercios los precios topados junto con los canales de denuncia, para que la ciudadanía forme parte activa de este combate por la honradez, la solidaridad y la decencia.

En sus cartas a la prensa, el pueblo también se pronuncia porque las autoridades “sigan el camino conductor hacia las fuentes de suministros agropecuarios que alimentan la venta especulativa para romper la cadena” y llama a aplicar el sistema internacional de medidas de peso, es decir, el gramo y kilogramo, para proteger al cliente de balanzas adulteradas.

Comienza una nueva etapa en la economía cubana. La Tarea Ordenamiento garantiza a todos los cubanos la mayor igualdad de oportunidades, derechos y justicia social. Los salarios suben para que la gente trabaje más y mejor; los precios también son estudiados para controlar el proceso inflacionario y que ningún nacional quede desamparado. Se eliminan subsidios y gratuidades indebidas, sin terapias de choque como las que quisieran imponer desalmados interesados más en ganancias personales que en el desarrollo armónico de la sociedad. No lo permitamos.

Tomado de Venceremos

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