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(Parte 1)

(13 de agosto 1928-13 de octubre 1950)

Como el nacimiento de una nueva estrella, se unen los elementos para dar luz al cuerpo celeste, rodeado de materia oscura, ahora bajo el nombre dado por una madre, el dolor de un pacto fecundo y la alegría dentro de la familia Castro-Ruz que ni siquiera imaginaban que años después sería alegría de todo un pueblo.

Así ocurrió aquel el 13 de agosto de 1928, cuando las manos bondadosas dieron refugio a una vida frágil que rápidamente echaba raíces en suelo patrio. Y fue en nuestra tierra de Oriente, en la localidad de Birán, donde se produjo el inicio de toda una gesta revolucionaria. 

¡Ha nacido Fidel Alejandro Castro Ruz! ¡Fidel!, hijo de Ángel Castro Argíz y Lina Ruz González, y en ese mismo día, desde que se produjo la primera señal de vida, había echado a andar la Revolución Cubana.

El niño Fidel

Un niño alegre, de naturaleza curiosa y con una sensibilidad extra por los seres que le rodeaban, se hacía con los segundos y las horas para desafiar a los hilos del destino y devolverle a su patria amada la libertad negada.

Si, Cuba no era libre, la libertad, esa por la que nuestros mambises lucharon y por la que habían muerto miles de compatriotas, nos fue arrebatada por el entonces joven, pero poderoso, Imperio Norteamericano. Una movida estratégica de los gringos justo cuando la victoria estaba asegurada.

Pero las ansias de un pueblo por su plena independencia y soberanía reposaban dentro del espíritu indómito de nuestra gente. Así, como profecía de Delfos, Fidel reta la mera casualidad.

Es evidente la mano de lo incompresible, el toque de los olímpicos, y un valor e instinto sagaz solo apreciable en la acción de Prometeo, el fuego ha de llevarse a los hombres, para que así obtengan su libertad.

La vida, conforme a las necesidades dialécticas de los tiempos, eligió entre sus hijos al hombre del centenario, el hombre del siglo XX, el mismo que iba a darle un giro histórico y descolonizador a la historia de Cuba y a la de los pueblos oprimidos de Latinoamérica.

Una adolescencia reveladora

Como alguien capaz de sortear los obstáculos más difíciles sin percatarse, el joven Fidel destaca en virtud, deportista, orador nato, memoria envidiable, con dotes de liderazgo y una actitud rebelde.

Todo esto va en unísono a su amor por la lectura, las ciencias, la historia y la literatura. Sin dudas, sus cualidades personales hablan de alguien que no solo destacaba en lo académico, sino de un joven que anhelaba el desafío de lo que le rodeaba, o sea, probarse a sí mismo ante la vida.

En tanto, fascinado por un mundo que se abría ante sus ojos, Fidel, como un tejedor de sinergias de espacio-tiempo empieza a despertar como intelectual y líder.

Es cierto que un camino incierto le esperaba, pero la determinación de no rendirse nunca lo guiaba hacia la rebeldía, su trayectoria escolar, su interés por los fenómenos que ocurrían en el mundo, su educación con los jesuitas en aquel famoso colegio de Belén y su llegada a la Real y Pontificia Universidad de la Habana confluyen en la formación de una personalidad explosiva, de pensamiento y acción.

No es de extrañar que su expediente escolar justo después de finalizar su formación en el colegio de Belén se encontrara la siguiente referencia: “Fidel Castro Ruz (1942-1945). Se distinguió siempre en todas las asignaturas relacionadas con las letras. Excelencia y congregante, fue un verdadero atleta, defendiendo siempre con valor y orgullo la bandera del Colegio. Ha sabido ganarse la admiración y cariño de todos. Cursará la carrera de Derecho y no dudamos que llenará con páginas brillantes el libro de su vida. Fidel tiene madera y no faltará el artista”

La verdad es que esta síntesis del joven Fidel, más que simples palabras, eran hechos futuros traídos al pasado.

Hasta ese entonces, Fidel había mostrado gran interés por la política, es sabido que se interesó por los acontecimientos que tuvieron lugar en la segunda guerra mundial, así como el papel de los Estados Unidos en la contienda bélica, aunque debido a un factor histórico no tenía una apreciación certera de este fenómeno, sobre todo de la entrada en escena del famoso frente «aliado» contra la expansión de la Alemania Nazi.

Fidel escribe en aquel entonces dos cartas en inglés al presidente de Los Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt. En estas, el mismo plasma sus criterios y expresa admiración por el entonces presidente de los Estados Unidos, todo a partir de lo que la prensa internacional publicaba acerca de su papel en la guerra.

En cambio, la noticia del lanzamiento de las dos bombas atómicas por parte de los Estados Unidos, primero a Hiroshima y luego a Nagasaki, supuso una experiencia que nunca pudo olvidar. Tal vez, este hecho marcaría el inicio de una ruptura de pensamiento en relación al ambicioso, cruel y sombrío vecino del norte.

El joven universitario

Ahora, en el mundo universitario, en el corazón de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), fundada por José Antonio Echeverría, Fidel empieza a entender el contexto nacional a profundidad.

Años más tardes, ya entonces comandante de una revolución victoriosa, reconocería que fue en la universidad donde este se hizo revolucionario.

Fue allí donde el diamante en bruto pulió su carcasa hasta llegar a la esencia brillante, donde el hierro dulce encontró la forja, donde el joven líder desarrolló su temple.

En su paso por la Universidad de La Habana, Fidel se empieza a involucrar en política, sobre todo desde el activismo estudiantil que se hacía efervescente en el seno de la casa de altos estudios. 

Como aquel que sueña con la gloria antes de la contienda, desde profundos ideales, algunos desde un romanticismo juvenil de justicia, el joven rebelde empieza a despertar como verdadero revolucionario, poniendo su vista en los problemas de Cuba, de la América Latina y el Caribe.

Su accionar comprendido desde 1947 hasta 1950 hablan de un peregrinaje hacia la victoria, aunque todavía no estaba claro el frente de lucha.

Una muestra de la valentía de un joven entregado a la causa de la libertad fue la fallida expedición a Cayo Confites para combatir la dictadura del general Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana, una de las dictaduras más sangrientas de América Latina.

El hecho queda recogido en las páginas de la historia como un momento clave en el cual Fidel pasa del activismo estudiantil a expedicionario internacionalista, dispuesto a dar su vida por la libertad de un país hermano como Dominicana.

Si bien la expedición fue interceptada, se puede tomar como una experiencia muy importante para el futuro comandante, el cual años más tardes reuniría un grupo de hombres valerosos que zarparían desde el exilio en México en el Yate Granma desembarcando en Playa las Coloradas.

En general el paso de Fidel por el contexto universitario estuvo marcado por un activismo en aumento. En esta etapa, el joven universitario da riendas sueltas a su oratoria y liderazgo, no faltaría la crítica al funcionamiento de la FEU, sobre todo de acciones que denigraban el sector, así como denuncias a hechos que iban en contra de la integridad de la República.

Tal vez guiado por el espíritu de Martí y Bolívar, el 28 de marzo de 1948, un joven cubano de pura cepa llega a Venezuela con la idea de reunirse con las organizaciones estudiantiles y organizar en Bogotá Colombia, un Congreso Latinoamericano de Estudiantes. El joven Fidel, en acto genuino, visita la plaza Bolívar, acude a varios periódicos e intenta un encuentro con el presidente Rómulo Gallegos.

Su perseverancia lo llevó a ser entrevistado por el periódico venezolano el país, entrevista por el periodista Omar Pérez bajo el título: “Estudiantes cubanos apoyarán en Bogotá la lucha contra el Coloniaje”

Es aquí, donde precisamente, se empieza a evidenciar un marcado sentimiento latinoamericanista, de un joven que, a futuro, jugando un poco con la línea del tiempo de este escrito, le dedicaría un lugar importante a Latinoamérica y el caribe, abogando siempre por una integración regional.

Así, Fidel viajó por varios países de Latinoamérica en su afán de unir al estudiantado universitario de la región, hecho que no se concretó debido al asesinato del líder colombiano Eliecer Gaitán, el mismo día que habían acordado tener la reunión. Este hecho pasó a la historia como el «Bogotazo»  

Enérgico es Fidel, constante en su lucha, que era, después de todo, la lucha de toda una nación o la mayoría de su población.

El 12 de marzo de 1949, la indignación por el ultraje a la Patria por parte de marines yanquis, quienes atentaron contra el monumento de José Martí en el Parque Central de La Habana, ubica al joven revolucionario al frente de la manifestación contra la afrenta en el Parque Central de La Habana.

El deber de todo cubano digno, es ese, salir en defensa de su patria, en contra de los que agreden la tierra que guarda la esencia de nuestra identidad como pueblo.

El 28 de junio, Fidel asiste a la Asamblea Nacional del Partido Ortodoxo, un partido de avanzada para los tiempos que aglutinaba una parte importante del progresismo de la época, en una peculiar mescla de ideas proletarias, del sector estudiantil, académico y de la pequeña burguesía.

Es por esa época que Fidel se vincularía con la ortodoxia cubana, cual suponía entre los partidos políticos existentes, un ala revolucionaria y reaccionaria vinculada a la lucha por la libertad de Cuba desde el activismo político. El sello personal de Fidel dentro de las filas ortodoxas y de Eduardo Chibás, hablan de un claro epicentro de laboratorio revolucionario. 

En un lapso de tiempo que marca el fin de su etapa estudiantil universitaria, la misma comprendida del 28 de junio de 1950 al 13 de octubre del mismo año, el joven Fidel, ahora más experimentado, discute su ejercicio final de grado con el tema “La letra de Cambio en el Derecho Privado y la Legislación Laboral», trabajo sobresaliente que hace que reciba el titulo de Doctor en Derecho, licenciado en Derecho Diplomático y Licenciado en Derecho Administrativo.

Fuentes consultadas:

Fidel Castro: su vida en imágenes, disponible en:

https://www.duna.cl/noticias/2016/11/26/fidel-castro-90-anos-en-imagenes/

Cronología Escambray de Fidel, disponible en: http://www.escambray.cu/especiales/fidel/cronologia/

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