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Fidel vivió, pensó y obró para su tiempo y para los venideros. Por eso la Revolución es una herencia que nos obliga a darle continuidad. Nada fue fácil nunca para la Revolución, ni a la hora de fraguarla, ni de mantenerla en pie, y por eso fue crisol de hombres y mujeres valientes, hechos para tiempos díficiles.

Así lo dijo Fidel en 1992, en ocasión del aniversario 39 del alzamiento del 5 de septiembre:

«Los tiempos difíciles son los tiempos difíciles. En los tiempos difíciles el número de vacilantes aumenta; en los tiempos difíciles –y eso es una ley de la historia– hay quienes se confunden, hay quienes se desalientan, hay quienes se acobardan, hay quienes se reblandecen, hay quienes traicionan, hay quienes desertan. Eso pasa en todas las épocas y en todas las revoluciones.

«Pero también en los tiempos difíciles es cuando realmente se prueban los hombres y las mujeres; en los tiempos difíciles es cuando se prueban, realmente, los que valen algo.

«Los tiempos difíciles son la mejor medida de cada cual, del carácter de cada cual, del coraje y el valor de cada cual, de la conciencia de cada cual, de las virtudes de cada cual y, sobre todo, de las virtudes de un pueblo; y las virtudes patrióticas y revolucionarias no le faltaron ni le faltarán jamás a este pueblo.

«Sin embargo, los revolucionarios tenemos que ser muy conscientes de cuáles son los problemas, de cuáles son las dificultades.

«Hay gente que no es consciente, hay gente que no entiende, hay gente, incluso, que no entenderá jamás. Hay gente que no entiende lo que es la patria ni lo que es la independencia; hay gente que no entiende qué es la historia, cuáles son las raíces de un pueblo; hay gente que no entiende lo que es el sentido de la dignidad patriótica y revolucionaria; hay gente que no entiende los procesos políticos y cuáles son los problemas objetivos.

«Hay quienes no lo entienden y contra esa gente tenemos que luchar; pueden confundir a algunos, siempre es una lucha».

Al citar, recientemente, un fragmento de este vertical discurso, el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, reafirmaba la postura intransigente de los cubanos en la defensa de su Revolución: «Nuestro pueblo vale mucho y va a actuar de esa manera, sin miedo, con valentía y coraje. Este es un pueblo al que no faltarán las virtudes patrióticas».

Tomado de Granma

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