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(Parte 1)

Pareciera que conoces a las personas de tu barrio de toda la vida, más, si has vivido en un lugar determinado por un largo período de tiempo. El buen cubano siempre dice, «yo se lo que fulanito da», «yo sé hasta dónde llega». Y en tal sentido, podemos evocar la frase popular «es mejor malo conocido que bueno por conocer», no sé yo si es aplicable a todos los contextos.

Por otro lado, es cierto que la visión que se tiene del barrio es una que forma parte del día a día del cubano y desde un punto de vista sociocultural es un reflejo en la mente de cada cual, de la comunidad en donde se reside. También se podría decir que es en menor escala un cuerpo cultural que conlleva a un modo de comportarse y entender los procesos más cercanos a nuestra realidad inmediata.

Hoy, traigo la historia de una cubana de barrio, una mujer que, a pesar de tener sus estudios, representa esa cotidianidad y esencia local de donde reside y sus raíces puramente cubanas. Esta mujer revolucionaria de corazón ha decidido contar sus vivencias personales en torno al pasado 11 de julio, un hecho que se presenta como parte de una reflexión que debemos hacer como país, desde un punto de vista local y global.

Por distintas razones, se decidió omitir el nombre de la entrevistada, mayormente debido a fuertes mensajes de odio y amenazas que algunos cubanos y cubanas han sufrido a partir de los sucesos del 11 de julio en adelante.

No creo, en cambio, que la omisión del nombre afecte al contenido de la historia, la cual si más preámbulos, se compartirá a continuación.

Inicio de la Entrevista

Todo estaba en completa normalidad, era un día común y corriente en la localidad de Centro Habana. Me encontraba con mi familia, la cual estaba despidiendo pues se habían pasado el día de visita en casa. De pronto, a eso de la una o dos de la tarde veo a Diaz-Canel en el televisor que había pasado algo en San Antonio de los Baños. Ahí, inmediatamente siento un ruido grande por las calles, salí a correr para mi balcón y comencé a oír a la gente diciendo que pasaba algo en la calle Galeano, la cual queda como a dos cuadras de mi casa. La gente corría para todos los lados, era mucha gente y se sentía un ambiente tenso. De pronto, se disolvió toda esa multitud de personas y no sabíamos lo que pasaba, de la nada una persona en la calle llamaba a las personas a bajar a la calle, afirmando que se había acabado la Revolución, que gritaran «Patria y Vida«, que esto se había acabado.

Yo pensé que era un juego, una broma, que no había pasado nada, que ellos no tenían poder de convocatoria, esa era la idea que yo tenia en ese momento. Sin embargo, pasados los cinco minutos, todo el mundo que se disperso de la calle Galeano se concentraron en mi balcón. Fueron muchas personas, muchos jóvenes, yo no se de donde salieron y lo más decepcionante fue que las personas de mi barrio, de mi cuadra, desde sus balcones se sumaron y comenzaron a gritar “Patria y Vida” también. No lograba ver a nadie que gritara «Patria o Muerte» o Viva la Revolución, entonces yo me comencé a preocupar porque no era eso lo que yo me esperaba de este barrio. Incluso vi personas que nunca me habían manifestado una posición política contraria y los veía ponerse de rodillas y decían «al fin» «al fin se acabó esto».

Yo no entendía lo que estaba pasando de momento, entonces empecé a ver que era algo serio, Diaz-Canel volvió a hablar, ya estaba en la Habana, y decía que era algo que pasaba en distintas localidades del país. Entonces bajé con mi cámara y pude filmar todo lo que estaba pasando, debajo de la cuadra, como fue que organizaron, en Centro Habana. Aquí fue donde se organizaron, salieron e hicieron todo el recorrido.

¿Sentiste temor a que te pudiera pasar algo? ¿Hubo alguna reacción especifica hacia tu persona o familia?

Sentí un poco de temor, debido a que un tiempo atrás había sido victima de fuertes ataques hacia mi persona por redes sociales, en el que habían publicado mi dirección particular, también pusieron fotos de mi casa y mi teléfono. Además de eso habían dedicado varias publicaciones en emisoras de radio en donde me tildaban de comunista prostituta. Es por eso que cuando vi a todos esas personas contrarrevolucionarias organizándose en las afueras de mi casa de momento hasta pensé que podría haber dentro de estos alguna persona de las que participaron en este ciberataque que me habían hecho hace un tiempo atrás.

Realmente se veían bastante enardecidas y furiosas a estas personas, traían cosas en la mano que tu no sabias lo que podía pasar. Al principio todo parecía un poco inocente, solo decían «Patria y Vida» «Libertad», pero ya luego se escuchaban otro tipo de cosas más ofensivas  hacia nuestro presidente, malas palabras y luego se puso todo peor. Esto principalmente se debe a que si bien había personas más acomodadas que apoyaban los actos desde sus balcones gritando a favor, fueron los más marginados, esos jóvenes de las ciudadelas, que uno los conoces, que nunca han trabajado, esos que han tenido problemas con la policía, salieron y se le sumaron.

Era un grupo muy grande, nunca antes nos habíamos visto en la situación en donde la contrarrevolución fueran mayoría. Al ver que eran cientos de personas y que habían logrado convocar, eso realmente me preocupó.

Entrevistador

Estas personas se venden como las personas que vienen a salvar a dar un cambio positivo en la sociedad.

¿Tu como ciudadana sentías que estas personas traían ese cambio positivo que tanto anhela el pueblo?

No, para nada, yo no me sentí tranquila. Inclusive, recuerdo una expresión de una muchacha que decía que bajáramos que esto se había acabado, esta ciudadana tenía un aspecto muy deplorable, marginal y para colmo, uno de mis vecinos que bajó para apoyarla gritó «se soltó la delincuencia”. Increíblemente el mismo decidió llamarla delincuencia. Es curioso que los mismos vecinos que gritaban «Patria y Vida» reconocían que se habían soltado la delincuencia.

Yo no podía confiar en estas personas, porque los que se sumaron de mi barrio, personas que conozco de toda la vida, son aquellas que no han trabajado, jóvenes que no han trabajado, que nos han hecho la vida imposible durante toda esta pandemia haciendo colas, quitándonos las oportunidades de comprar insumos básicos, vendiéndonos las medicinas caras, que se puede esperar de esa gente. Yo no podía esperar nada, ni ningún cambio bueno, porque si ese día se caía, y esa gente era con la que contábamos para que organizaran algo aquí del gobierno o algo, no se que futuro nos hubiera esperado.

Esa gente lleva tiempo extorsionando, revendiendo, a sus propios hermanos, ya no podemos comprar nada en las tiendas, ellos son los dueños de las colas, esa gente no quiere ni que esta pandemia se acabe porque ellos han encontrado en la actual situación desfavorable para la mayoría un modo de vida.

Para nada podía creer que esta gente podría traer algún alivio ni nada, si nunca han aportado nada a la sociedad, ¿qué pueden aportar si se cae la Revolución?

Entrevistador

Ellos gritan «Patria y Vida» ese es su eslogan, pero desde el inicio de los sucesos hasta ahora ¿has oído que estos tengan algún tipo de programa social? ¿o solo es violencia pura?

Yo nunca he oído nada, pero, para empezar, estas son las personas que cuando hacemos nuestra reunión del CDR no participan, aunque estén sentados en la cuadra, ellos no se suman. Por otra parte, hay que mandarles a bajar la música mientras hacemos nuestra reunión de la FMC. Ellos jamás en la vida han tenido un plan social de unirse, o hacer algo por la sociedad.

Son personas que han dado muchos problemas en estos tiempos de pandemia. Se la han pasado todo el tiempo haciendo fiestas, reuniones, aglomeraciones, incumpliendo el horario después de las nueve de la noche, tomando, cuando viene la patrulla se esconden y después vuelven a Salir de las ciudadelas.

No reo que algunos supieran que cosa era «Patria y Vida», algunos bailaban una conga, otros ni siquiera gritaban solo bailaban, para ellos era como una fiesta, muchos ni siquiera sabían de donde había salido el «Patria y Vida» ese, ni a qué estaba vinculado.

Por otro lado, muchos salían a grabar con su teléfono, no se sabía si salían para apoyar porque yo también estaba grabando y estaba en contra de lo que estaba pasando. 

No creo que tuvieran ningún plan bueno. Aquí se les ha ofrecido a esa juventud estudios, que se vinculen para trabajar, inclusive la FMC una vez me pidió hablar con algunos jóvenes que se dedicaban a la prostitución, para hablar, hacer un plan y ofrecerles trabajo, pero ellos no se quisieron sumar pues un trabajo no les da como ese tipo de cosas que ellos hacen.

Entrevistador

En el momento que estalló este tipo de manifestaciones sociales, ¿se vio una respuesta de las organizaciones de masas de la cuadra o la localidad?

En ese momento no las vi, aunque si puedo decir que en este barrio hay personas revolucionarias, lo que en ese momento no salieron. Talvez porque eran personas muy mayores. La presidenta del CDR aquí, y la FMC ya son personas muy mayores. Al poco rato si vi como las vinieron a buscar, parece que fueron a coordinar unas acciones o algo. No salieron de inmediato, a lo mejor le pasó lo mismo que a mí, era tanta la gente y la multitud en contra, uno estaba esperando a la instrucción de Diaz-Canel.

En ese momento pensé que Diaz-Canel tiene que darnos una instrucción, fue lo que yo pensé en ese momento, yo me encontraba cuidando a mi sobrina, y cuando Díaz-Canel dio el llamado, ellos ya estaban por el parque Maceo, ya lejos de la casa.

La verdad que esta cuadra me desilusionó mucho. No era lo que yo esperaba, me sentí sola en ese momento. No pude salir a defender como yo quería, porque no sabía, no encontré apoyo. Mucha gente que yo no sabía que estaban en contra de la Revolución en ese momento se manifestaron en contra.

*Esta entrevista es parte de un material que recoge las vivencias personales de una ciudadana de la localidad de Centro Habana durante los sucesos del 11 de Julio, Razones de Cuba, tenemos razones de sobra para defender la Revolución. (Redacción de Razones Cuba)

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